Thursday, April 21, 2011

El General José Antonio Páez y el Nazareno de Achaguas


Oscar J. Márquez






Oscar J. Márquez

Uno de los episodios de la Guerra de independencia que ha permanecido a través del espacio y el tiempo  en las tradiciones orales allá en la lontananza del llano  es la promesa   del General José Antonio  Páez, hecha  el 10 de mayo de 1821,  de traer de España una imagen de un Nazareno (representación de Jesús cargando la cruz a cuesta) para donarla a la iglesia del pueblo de Achaguas donde tenía su Cuartel General (1816-1821) y era a su vez la capital de la Provincia de Apure.

 Si se obtenía un  triunfo decisivo sobre las armas españolas en la próxima batalla  a darse como consecuencia de que el 28 de abril de 1821, había expirado el Armisticio entre republicanos y realistas. Al comenzar a movilizar sus fuerzas  los realistas tenían un despliegue operacional que les favorecía el combate fraccionado al poder engancharse con las divisiones de los patriotas y batirlas separadamente. Mientras  que  los republicanos requerían de concentrar sus fuerzas.
Como señalamos anteriormente al  vencerse  el Armisticio el 28 de abril de 1821.  Los patriotas se encontraban bien organizados con una estrategia y un plan de  acción operacional   bien definido  de antemano y precisamente  ese mismo día que finaliza el armisticio inician  su marcha operacional  las diferentes Divisiones excepto la de Páez para concentrarse en San Carlos.

La del General Rafael  Urdaneta  salió de Maracaibo  con una vía  principal de aproximación hacia Coro, y Carora; Simón Bolívar inicia su marcha en Barinas con dirección a Guanare y San Carlos; Mientras que Cruz Carrillo en una maniobra de diversión  debió seguir la ruta Trujillo, Carache, El Tocuyo, Quibor, Barquisimeto para cortarle el paso a los realistas y que estos  no auxiliasen a las unidades concentradas en el centro occidente del país.

El General Bermúdez  ejecuto a su vez una maniobra de diversión al salir de Barcelona para distraer a los realistas que se concentraban en Caracas y sus alrededores.

Podemos apreciar que para el 10 de mayo fecha en que el General Páez inicia su marcha con sus “Bravos de Apure” han transcurrido doce días del inicio de las operaciones en el teatro de la guerra, y le corresponde llevar su División de caballería de 2.500 hombres, conducir  2000 caballos más de reserva, y 4000 novillos para el abastecimiento del ejército patriota.  Era a su vez combatiente y el responsable de la logística, abastecimiento del ejército republicano.

No le era fácil  esta misión,  por lo que bien podemos  apreciar en el General Páez,  una necesidad espiritual  de solicitar un deseo o favor de obtener una vez más  una victoria sobre los realistas o españoles. Su fe y creencias religiosas como devoto del “Nazareno”, y de “las Ánimas Benditas”  le llevaron según la tradición popular a ofrecerle a la iglesia de Achaguas un Nazareno si lograba cumplir su difícil tarea.

El resto es historia harta conocida el General Páez, llega a   San Carlos luego de una larga y penosa marcha el 04 de junio. El domingo 21 de junio a las 12 del medio día, se baten en una tenaz lucha, 4,079 realistas contra 6.500 patriotas la cual duro escasamente una hora en la que solo logaron participar la mitad de los efectivos.

La División de Páez  fue prácticamente la única que intervino con sus llaneros y la Legión Británica. En ella fallecieron los Generales Ambrosio Plaza  y Manuel  Cedeño. La batalla de Carabobo aseguró la independencia de Venezuela, y para el pueblo devoto y religioso el triunfo de la batalla de Carabobo es uno los milagros del Nazareno.

Transcurrieron varios años hasta que el General José Antonio Páez, cumpliese su promesa al encargarle al tallista caraqueño José de la Merced Rada, (1833-1854) de imágenes religiosas una imagen del  Nazareno copia del de  San Pablo ubicado hoy en la Basílica de Santa Teresa.

Esta imagen del Nazareno es un talla  de madera de 1.80 metros de altura con una cruz que tiene 2,70 metros en su extremo mayor  y 1.4 en su extremo menor, fue culminada y entregada al General José Antonio Páez en 1833, fecha en que fue coronado el Nazareno en la iglesia de Achaguas.

Hoy en día el Nazareno de Achaguas, se ha convertido en toda una tradición de veneración y fe, de la feligresía  llanera especialmente en época de semana santa extendiéndose a toda la población venezolana  más allá de sus fronteras.

Bibliografía.

Creole Petroleum Corporation. General José Antonio Páez y el Nazareno de Achaguas. Caracas: El farol Números 156-157. 1956 Págs.  12- 28
Donnelly Margaret .Los Espíritus de Venezuela: un viaje dentro del Mundo oculto de magia. Victoria. (Canadá)  Editorial Trafford. 2005, Págs. 236
Duarte Carlos F. historia de la Escultura en Venezuela: Caracas: Castro  Editores 1993 131 Págs. 
Fundación John Boulton Boletín Histórico No 37-40. Caracas: 1975
Larez Bolívar Emilio. Cronología histórica de Achaguas 1774-1986. Caracas: Fundación el Perro y a Rana 2007.73 Págs.
Maldonado Parilli Jorge. Gente de Venezuela 500 años 585 venezolanos. Caracas: Publicado por García M. 1992, Págs. 1693 

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