Sunday, May 12, 2013

El 13 de mayo de 1830 nació Ecuador, pero ahora es una fecha olvidada

http://www.elcomercio.com/politica/Historia-RepublicadelEcuador-Asamblea-Congreso-13demayo-Riobamba_0_917908225.html


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Redacción PolíticaDomingo 12/05/2013
A los constituyentes de Montecristi les falló el calendario por un día. Decidieron que los miembros de la Asamblea Nacional se posesionen el 14 de mayo de cada cuatro años. Esta fecha se fijó como una antesala de 10 días al inicio del período presidencial fijado para el 24 de mayo.

Pero si en los días de Montecristi los legisladores determinaban que la posesión de la Asamblea fuera los 13 de mayo, hubiesen hecho honor a una fecha clave aunque olvidada en nuestra historia: el inicio de la República del Ecuador.

Rosanna Alvarado fue constituyente por Alianza País y a partir de este martes será vicepresidenta de la Legislatura. Ella confirma que esta fecha pasó inadvertida cuando diseñaban el modelo institucional. Más bien lo que se sometió a debate -explica- fue la sede del Poder Legislativo. Por eso Alvarado recuerda que una propuesta era trasladar este poder a Riobamba, para hacer referencia a la reunión del Congreso Constituyente del 10 de agosto de 1830.

Pero los hechos de Riobamba son una consecuencia de lo que ocurrió tres meses atrás en Quito. Ese 13 de mayo, en la sede de la Universidad Santo Tomás de Aquino (hoy Universidad Central), se reunió una asamblea de corporaciones y de padres de familia para anunciar la separación del Distrito del Sur de lo que hasta ese momento era la Gran Colombia.

De allí que dos historiadores consultados por este Diario (Carlos Landázuri y Carmen Dueñas) reconocen la importancia de reflexionar sobre lo que allí pasó.

El fin de la Gran Colombia El ideal de Bolívar de mantener unidos a los territorios que él liberó estuvo sometido a permanentes sobresaltos desde el inicio de la gran nación, en 1821. Habían pasado tres años y la Gran Colombia todavía enfrentaba al Ejército Realista de España y de Francia, unidos en la "Santa Alianza", para recuperar las colonias americanas.

El 31 de agosto de 1824, el neogranadino Francisco de Paula Santander, en su calidad de vicepresidente de la Gran Colombia, pidió reclutar a los hombres de entre 16 y 50 años para ir al frente de batalla. Su decreto, lejos de unificar a la nación, terminó por cuartearla.

Fue cuando Santander exigió al general venezolano José Antonio Páez hacer lo mismo en los territorios del Distrito Norte. Era una orden que no gustó en Caracas, por lo que se dilató más de un año en ejecutarse. Páez fue un permanente crítico del proyecto unificador porque los destinos de la Gran Colombia se definían en Bogotá.

Su demanda por mayor autonomía estaba, además, sustentada en el deseo de que los tres distritos tuviesen un nivel más equitativo de desarrollo. Era la tesis federalista.

Por estas visiones hubo recurrentes enfrentamientos, al punto que Páez se declaró en desobediencia el 30 de abril de 1826. Así tomó el control de Venezuela y decidió no acatar más las órdenes de Bogotá. Ese proceso separatista, que marcó el destino fatal de la Gran Colombia, se conoce como La Cosiata.
Bolívar recibió la noticia en Lima y de inmediato partió a Venezuela para detener el desmembramiento. El Libertador negoció con Páez, a quien no solo le otorgó la amnistía, sino que lo ratificó como Jefe Civil y Militar de Venezuela.

Tras este acuerdo quedaron pendientes las reformas a la Constitución de Cúcuta de 1821, pero tras su compleja aplicación Venezuela volvió a insistir en la idea de dejar la unidad, lo que obligó a Bolívar a retener el poder de una forma "dictatorial", desde 1828.

Dos años después, el proyecto fracasaba. Entre el 20 de marzo y el 6 de mayo de 1830, Venezuela lograba la separación, poniendo a Páez como su presidente. Las secuelas de ese proceso, a pesar de la distancia, se sintieron en el Sur.

La separación de Ecuador El 13 de mayo de 1830 los quiteños, al conocer la decisión de Venezuela y que Bolívar se había dado por vencido dejando el poder, en el salón máximo de la Universidad de Santo Tomás de Aquino, pensaron en un proyecto de mayor autonomía. El esbozo de Constitución que allí fue redactado, no obstante, no planteaba una separación total del Gobierno central de Bogotá. La idea era tener un régimen confederado.

"En ejercicio de su soberanía" se constituyó un "Estado libre e independiente" uniendo a los pueblos que hasta ese momento conformaban el Distrito Sur de la Gran Colombia (los departamentos de Ecuador, Guayaquil y Azuay).

La decisión de los quiteños se dio a la par de la esperanza que los grancolombianos depositaron en el liderazgo de Antonio José de Sucre, para mantener la cohesión. Él fue el artífice del triunfo ante Perú en la Batalla de Tarqui (1829).

Pero el mando supremo en el Sur, desde el 13 de mayo, estaba en manos del general venezolano Juan José Flores, a pesar de que la gesta de Sucre contra el Perú le había otorgado una mayor proyección. Su oscuro asesinato, el 4 de junio de ese año, lo sacó del juego. Flores, en cambio, llegó sin problemas al 10 de agosto de 1830 donde se reunió el Congreso Constituyente de Riobamba, que articuló las decisiones de mayo.

El debate académico ¿Por qué el 13 de mayo de 1830 es una fecha olvidada? Carmen Dueñas, profesora de Historia de la Universidad San Francisco de Quito, propone recordar este período porque fue cuando comenzó a usarse el nombre de Ecuador para definirlo como nación.

Pero Carlos Landázuri, historiador de la Universidad Andina Simón Bolívar, explica el olvido, porque siempre se dio más importancia a las gestas independentistas. Además, advierte que en el imaginario de nuestros pueblos aún se ve a la Gran Colombia como un anhelo bolivariano que nunca se consolidó, por lo que las fechas que marcaron su disolución serían de triste celebración.

En todo caso, cree que el 13 de mayo no debiera quedar en el olvido. "Es como el nacimiento de una persona: ahora nos podemos acordar que fue un embarazo muy difícil o no deseado, pero ese niño nació". "Vale la pena recordar que el 13 de mayo marcó la creación del Estado y es un hito importantísimo, un día histórico".

Pero Melvin Hoyos, presidente de la Academia Nacional de Historia de Guayaquil, tiene una lectura distinta, al punto de justificar que esta fecha se haya olvidado en el calendario. El historiador considera que los hechos que rodearon el proceso de separación del Distrito del Sur nunca fueron claros, por el papel que cumplió Flores.
A su criterio no se puede hablar todavía de una República, cuando la primera Constitución reivindicaba la confederación con Colombia. Las primeras monedas nacionales de 1833 se acuñaron bajo el lema "Ecuador en Colombia".

Además, tras la separación, el Distrito del Sur no pudo conformarse en la práctica, en función de los territorios de la Real Audiencia y Presidencia de Quito. El libro 'La historia militar del Ecuador' recuerda cómo Flores perdió en 1832 a Pasto y Buenaventura, que hoy pertenecen al departamento de Nariño (Colombia).

Hoyos, en todo caso, reivindica el período presidencial de Vicente Rocafuerte (1835-1839) como el inicio verdadero de la República. Fue la Constitución expedida al inicio de su mandato la que disipó totalmente el concepto de confederación.

9 años se mantuvo el proyecto bolivariano de la Gran Colombia. Entre 1821 y 1830. Venezuela se separó primero.

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Wednesday, April 3, 2013

Hace 194 años José Antonio Páez venció en Las Queseras del Medio

http://www.kikiriki.org.ve/hace-194-anos-jose-antonio-paez-vencio-en-las-queseras-del-medio/


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– Posted on 2 abril, 2013Publicado en: Nacionales, Noticias
Fuente Original: Rafael

El 2 de abril de 1819 el general José Antonio Páez y 152 de sus hombres mostraron la pasta de la que estaban hechos los soldados venezolanos en un lugar conocido como Las Queseras del Medio.

España, en 1815, una vez liberada de Napoleón Bonaparte, decidió enviar a Venezuela una flota con cerca de 20 mil hombres al mando de uno de sus generales más connotados, Pablo Morillo, a quien dieron el nombre de El Pacificador.

Simón Bolívar, Juan Bautista Arismendi, Santiago Mariño, Manuel Piar, Gregorio Mac Gregor y muchos otros se vieron en la necesidad de oponerle resistencia, hasta conquistar Guayana, creando un cuartel general con muchos recursos para hacer frente a las tropas españolas.

A la par de estos jefes patriotas estaba un caudillo llanero: José Antonio Páez, quien con su genio militar y sus precariedades logísticas mantenía el dominio de una gran porción de territorio.

LAS QUESERAS DEL MEDIO
En enero de 1819 Simón Bolívar, quien había estado gran parte del año anterior en los llanos con el ejército de Páez, decidió partir de regreso a Angostura para encargarse de la formación del congreso constituyente, encargado de dar a la nación una nueva estructura política y otra constitución.

Había dejado instrucciones para que el ejército, al mando del caudillo llanero, obrara a discreción, por lo cual éste, al verse frente al enemigo inició una campaña de marchas y contramarchas para confundirlos. Fue así como pidió y logró que los habitantes de San Fernando redujeran sus casas a cenizas para evitar que pudieran los españoles establecer en la población su cuartel general.

El ejército de Morillo atravesó el río Apure, por lo que Páez prefirió evadir un enfrentamiento, dada la superioridad de los españoles. Sin embargo no dejó de molestarlos. Una noche tomó cuatro caballos salvajes, les ató a las colas unos cueros secos y los envió a todo galope hacia las filas contrarias, creando el caos en las filas enemigas.

En esta guerra de guerrillas se mantuvo hasta finales de marzo cuando regresó Bolívar, quien decidió a atacar en La Gamarra, siendo derrotado por Juan Pereira y Narciso López. Bolívar reunió a sus oficiales y fue convencido de la necesidad de evitar un enfrentamiento frontal contra las tropas de Morillo, por cuanto una derrota sería la ruina de Guayana y de la nueva república que se estaba formando.

Optó por cruzar el río Arauca y ambos ejércitos se colocaron en ambas riberas. Páez propuso vadear las aguas para colocarse al frente del enemigo y atraerlo hacia un lugar donde estaría emboscada la infantería para acabar con parte del enemigo.

Páez escogió a 150 de sus mejores hombres, quienes cruzaron el río sobre sus caballos y fueron a hostigar las tropas de Morillo. Él describió los hechos años más tarde de esta manera:

“Accedió Bolívar a mis deseos, e inmediatamente con 150 hombres crucé el río y a galope nos dirigimos al campamento de Morillo… Y nosotros le fuimos entreteniendo con frecuentes cargas y retiradas hasta llevarlo frente al punto que habíamos señalado para la emboscada. Al llegar a él rompió el fuego contra los realistas una compañía de cazadores que estaba allí apostada, pero no toda la fuerza que yo suponía emboscada, según había convenido con Bolívar antes de separarnos.

Continúa narrando Páez en su autobiografía que se vio en una situación comprometida debido a que los enemigos lo acorralaban por los costados y le disparaban copiosamente con fusiles y artillería. Fue en ese momento “… cuando el valeroso comandante realista Don Narciso López me brindó la oportunidad de pasar con alguna ventaja a la ofensiva. Fue el caso que López se adelantó a la infantería con el escuadrón de carabineros que mandaba; en el acto dispuse que el comandante Rondón, uno de aquellos jefes en quienes el valor era costumbre, con veinte hombres le cargara a viva lanza y se retirase sin pérdida de tiempo, antes que lo cercaran los dos trozos de caballería enemiga, que yo deseaba formasen una sola masa para entonces revolver nosotros y atacarla de firme. Cargó Rondón con la rapidez del rayo y López imprudentemente echó pie a tierra con sus carabineros. Rondón le mató alguna gente y pudo efectuar su retirada sin que lograsen cercarlo. Al ver que las dos secciones de caballería no formaban más que una sola masa, para cuyo objeto había ordenado el movimiento a Rondón, mandé a mi gente volver riendas y acometer con el brío y coraje con que sabían hacerlo en los momentos desesperados (…)

Cuando vi a Rondón recoger tantos laureles en el campo de batalla, no pude menos que exclamar: Bravo, bravísimo, comandante. –General, me contestó el… así se baten los hijos del Alto Llano. (…)
La caballería enemiga se puso en fuga; la infantería se salvó echándose sobre el bosque y la artillería dejó sus piezas en el campo, lo cual no pudimos ver por la oscuridad de la noche. Finalmente, mucho antes de amanecer se puso Morillo en marcha de retirada para Achaguas…”.

Este había sido el acto de mayor valor presentado por los patriotas en esta gesta de independencia.
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Tuesday, April 2, 2013

Páez venció en Las Queseras del Medio

http://www.ciudadccs.org.ve/?p=4053907


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02/04/13.-El 2 de abril de 1819 el general José Antonio Páez y 152 de sus hombres mostraron la pasta de la que estaban hechos los soldados venezolanos en un lugar conocido como Las Queseras del Medio.

España, en 1815, una vez liberada de Napoleón Bonaparte, decidió enviar a Venezuela una flota con cerca de 20 mil hombres al mando de uno de sus generales más connotados, Pablo Morillo, a quien dieron el nombre de El Pacificador.

Simón Bolívar, Juan Bautista Arismendi, Santiago Mariño, Manuel Piar, Gregorio Mac Gregor y muchos otros se vieron en la necesidad de oponerle resistencia, hasta conquistar Guayana, creando un cuartel general con muchos recursos para hacer frente a las tropas españolas.

A la par de estos jefes patriotas estaba un caudillo llanero: José Antonio Páez, quien con su genio militar y sus precariedades logísticas mantenía el dominio de una gran porción de territorio.


LAS QUESERAS DEL MEDIO
En enero de 1819 Simón Bolívar, quien había estado gran parte del año anterior en los llanos con el ejército de Páez, decidió partir de regreso a Angostura para encargarse de la formación del congreso constituyente, encargado de dar a la nación una nueva estructura política y otra constitución.

Había dejado instrucciones para que el ejército, al mando del caudillo llanero, obrara a discreción, por lo cual éste, al verse frente al enemigo inició una campaña de marchas y contramarchas para confundirlos. Fue así como pidió y logró que los habitantes de San Fernando redujeran sus casas a cenizas para evitar que pudieran los españoles establecer en la población su cuartel general.

El ejército de Morillo atravesó el río Apure, por lo que Páez prefirió evadir un enfrentamiento, dada la superioridad de los españoles. Sin embargo no dejó de molestarlos. Una noche tomó cuatro caballos salvajes, les ató a las colas unos cueros secos y los envió a todo galope hacia las filas contrarias, creando el caos en las filas enemigas.

En esta guerra de guerrillas se mantuvo hasta finales de marzo cuando regresó Bolívar, quien decidió a atacar en La Gamarra, siendo derrotado por Juan Pereira y Narciso López. Bolívar reunió a sus oficiales y fue convencido de la necesidad de evitar un enfrentamiento frontal contra las tropas de Morillo, por cuanto una derrota sería la ruina de Guayana y de la nueva república que se estaba formando.

Optó por cruzar el río Arauca y ambos ejércitos se colocaron en ambas riberas. Páez propuso vadear las aguas para colocarse al frente del enemigo y atraerlo hacia un lugar donde estaría emboscada la infantería para acabar con parte del enemigo.


Páez escogió a 150 de sus mejores hombres, quienes cruzaron el río sobre sus caballos y fueron a hostigar las tropas de Morillo. Él describió los hechos años más tarde de esta manera:

“Accedió Bolívar a mis deseos, e inmediatamente con 150 hombres crucé el río y a galope nos dirigimos al campamento de Morillo… Y nosotros le fuimos entreteniendo con frecuentes cargas y retiradas hasta llevarlo frente al punto que habíamos señalado para la emboscada. Al llegar a él rompió el fuego contra los realistas una compañía de cazadores que estaba allí apostada, pero no toda la fuerza que yo suponía emboscada, según había convenido con Bolívar antes de separarnos.

Continúa narrando Páez en su autobiografía que se vio en una situación comprometida debido a que los enemigos lo acorralaban por los costados y le disparaban copiosamente con fusiles y artillería. Fue en ese momento “… cuando el valeroso comandante realista Don Narciso López me brindó la oportunidad de pasar con alguna ventaja a la ofensiva. Fue el caso que López se adelantó a la infantería con el escuadrón de carabineros que mandaba; en el acto dispuse que el comandante Rondón, uno de aquellos jefes en quienes el valor era costumbre, con veinte hombres le cargara a viva lanza y se retirase sin pérdida de tiempo, antes que lo cercaran los dos trozos de caballería enemiga, que yo deseaba formasen una sola masa para entonces revolver nosotros y atacarla de firme. Cargó Rondón con la rapidez del rayo y López imprudentemente echó pie a tierra con sus carabineros. Rondón le mató alguna gente y pudo efectuar su retirada sin que lograsen cercarlo. Al ver que las dos secciones de caballería no formaban más que una sola masa, para cuyo objeto había ordenado el movimiento a Rondón, mandé a mi gente volver riendas y acometer con el brío y coraje con que sabían hacerlo en los momentos desesperados (…)

Cuando vi a Rondón recoger tantos laureles en el campo de batalla, no pude menos que exclamar: Bravo, bravísimo, comandante. –General, me contestó el… así se baten los hijos del Alto Llano. (…)

La caballería enemiga se puso en fuga; la infantería se salvó echándose sobre el bosque y la artillería dejó sus piezas en el campo, lo cual no pudimos ver por la oscuridad de la noche. Finalmente, mucho antes de amanecer se puso Morillo en marcha de retirada para Achaguas…”.

Este había sido el acto de mayor valor presentado por los patriotas en esta gesta de independencia.


La visión de Bolívar
Bolívar y el resto del ejército patriota había visto la refriega desde la otra orilla del río.

Dijo a Páez que no había podido conciliar el sueño por pensar que no había podido sobrevivir.

Se había maravillado por el arrojo de aquellos hombres, quienes con valentía, habían podido destrozar un ejército 10 veces mayor.

Cuando tuvo de nuevo a oficiales y soldados en su presencia entregó a cada uno la Cruz de los Libertadores y leyó una proclama que decía:

“¡Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento y cincuenta hombres, mejor diré ciento y cincuenta héroes, guiados por el impertérrito general Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento y cincuenta compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Sólo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos de una completa y absoluta destrucción.

“¡Soldados! Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de nuestras bayonetas.

Cuartel general en los Potreritos Marrereños a 3 de abril de 1819”.
Bolívar.

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Friday, March 8, 2013

El General José Antonio Páez "EL CENTAURO DE LOS LLANOS"

http://www.facebook.com/lavenezuelainmortal/posts/479590665429431

1867- General José Antonio Páez - Fritz George Melbye Litografia (0,22 x 0,13) 


El más feroz y aguerrido General que tuvo Venezuela durante la independencia en el campo de batalla, fue protagonista del nacimiento de la república y colaboró en la creación de los símbolos patrios, de la iconografía procera y territorial de Venezuela y Colombia. Fue uno de los ideólogos de la consolidación del Estado de Venezuela, una de las razones de querer separar a la Gran Colombia, por los intereses de los neogranadinos de convertir a Venezuela en una simple provincia.

Páez se conoce como el genio militar venezolano y el único hombre a quien el terrible José Tomás Boves y el Mariscal Morillo temían.
"…Dadme un Páez, Majestad, y mil lanceros del Apure y pondré Europa a vuestros pies…" Mariscal Morillo al Rey de España luego de perder en Las Queseras 3 de Abril de 1819

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Monday, January 21, 2013

LA BIBLIOTECA NACIONAL: DIFUNDIENDO LA CULTURA

http://www.diariolaregion.net/seccion.asp?pid=29&sid=1562&notid=139465



    Por la educación de los pueblos
          20/01/2013

La Biblioteca Nacional de Venezuela, en sus diferentes servicios y colecciones, preserva el mayor patrimonio documental del país

Si bien la Biblioteca Nacional de Venezuela fue creada el 13 de julio de 1833 por Decreto Presidencial de José Antonio Páez, el 25 de enero de 1850, José Tadeo Monagas establece un nuevo decreto, derogando el anterior y determinando su funcionamiento “en el local más a propósito que haya en el edificio del Convento extinguido de San Francisco, en la parte que ocupaba el Colegio de la Independencia, que ha dejado de existir”.

Según este decreto, la Biblioteca Nacional se compondría de las obras de la universidad, de las que quisieran donar los colegios particulares y las personas amantes de la instrucción pública, de un ejemplar de todas las obras que se impriman o reimpriman en el país o de la propiedad de sus autores o editores nacionales, entre otros. La inspección del instituto quedaba a cargo del Rector de la Universidad y la Dirección de Instrucción Pública.

En realidad, pese a este decreto, la Biblioteca Nacional no entró a funcionar, porque no se incluyó en el presupuesto correspondiente. Prácticamente no estaba fundada y es entonces cuando José Gregorio Monagas deroga el decreto de su hermano y dicta uno nuevo, mediante el cual se establecen las normas para el funcionamiento y organización de la Biblioteca Nacional.

La Biblioteca Nacional se creó con el fin de promover, planificar y coordinar el desarrollo en Venezuela de un Sistema Nacional de Servicios de Bibliotecas e Información Humanística, Científica y Tecnológica; ser centro depositario del acervo documental bibliográfico y no bibliográfico de Venezuela y venezolanista y en consecuencia creador y administrador del Archivo Audiovisual de Venezuela, la Hemeroteca y la Mapoteca; ser responsable del Servicio Nacional de Referencia; ser núcleo coordinador del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y ser Centro Nacional de Conservación. La Biblioteca Nacional está conformada por las siguientes salas: catálogo automatizado, orientación y referencia, CEDINBI (Centro de Documentación e Información Bibliotecológica), colección bibliográfica general, colección hemerográfica, colección de publicaciones oficiales, colección documental antigua, colección Arcaya, la colección de sonido y cine y la colección de obras planas.

SISTEMA NACIONAL DE BIBLIOTECAS Hoy en día, la Biblioteca Nacional funciona como Instituto Autónomo, creado por ley de 27 de julio de 1977. Las disposiciones fundamentales de la Ley del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas hacen hincapié en el deber del Estado de conservar y facilitar el acceso de toda la población al acervo bibliográfico y no bibliográfico vinculado a la memoria nacional, como garantía del ejercicio de los derechos humanos a la cultura, la educación y la información humanística, científica y tecnológica.

Siendo el Núcleo Coordinador del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, la Biblioteca Nacional fija las normas y procedimientos a las 24 redes estadales que lo integran. También actúa como Centro Depositario del Acervo Documental de Venezuela, por lo que cuenta con un riquísimo material bibliográfico y audiovisual venezolano y venezolanista.

El Sistema Nacional de Bibliotecas está integrado por 727 servicios bibliotecarios, organizado en 24 Redes Estadales Públicas (una red por estado), de las cuales 4 se han constituido en Institutos Autónomos de Bibliotecas Públicas e Información Estadales (Mérida, Nueva Esparta, Miranda y Lara). Las otras redes funcionan como dependencias adscritas a las Secretarías de Cultura o Educación de las Gobernaciones de los Estados.

Actualmente, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas tiene presencia con infraestructura bibliotecaria en 296 Municipios de los 335 que conforman la organización política territorial del país, lo cual representa el 88 por ciento de cobertura. La Biblioteca Nacional cuenta con modernos sistemas automatizados y de microfilms para satisfacer a los usuarios en todo el país. Posee más de 600 mil datos documentales, constituyéndose en la mayor base de datos de América Latina. Hoy en día, está encamina hacia el desarrollo de la Red de Bibliotecas Académicas, encadenándose mediante la informática a las más importantes universidades y centros de investigación del país.

La institución también trabaja en el rescate de las bibliotecas públicas del país, en la integración con las bibliotecas comunales, en el fortalecimiento de las comunidades, así como la digitalización de documentos y la unificación de la información de los países del Sur y de las Antillas.

En la colección Documental Antigua de la Biblioteca Nacional de Venezuela se encuentran joyas y curiosidades bibliográficas por determinadas características (importancia del autor, reputación del editor, fama del impresor, tratamiento del tema, antigüedad, tiraje, formato, tipografía, calidad o rareza del papel) que requieren de un tratamiento especial, tanto para su consulta como para su conservación.

El acervo documental conformado por las colecciones de libros raros venezolanos y extranjeros, folletos, hojas sueltas editadas en Venezuela, manuscritos y archivos documentales, venezolanos y extranjeros, archivos diplomáticos y consulares, literarios, históricos, fiel testimonio de esfuerzos creativos originales realizados en el campo editorial, resulta de un valor inestimable para la consulta de investigadores especializados, del presente y el futuro.

Edda Pujadas / @epujadas

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Friday, November 9, 2012

Conmemorado el 189° Aniversario de la Toma de Puerto Cabello

http://www.el-carabobeno.com/impreso/articulo/38354/conmemorado-el-189-aniversario-de-la-toma-de-puerto-cabello
Puerto Cabello el Guerrero 

Tomado de:

 Leonardo Colmenares T.
09 noviembre 2012

En el ocaso de este jueves la cámara municipal porteña realizó una sesión solemne para conmemorar el 189º Aniversario de la Toma de Puerto Cabello, en la histórica calle los Lanceros del casco colonial de la ciudad. Estuvo presente el alcalde Rafael Lacava, junto a varios directores de su despacho, entre otras autoridades. 
En la actividad fueron rendidos honores a Libertador Simón Bolívar por ediles, representantes de instituciones públicas,  organismos de seguridad, autoridades educativas, consejos comunales y  de empresas públicas y privadas. 
El presidente del concejo, Juan Samuel Cohen, aseguró en este aniversario histórico de la  “Ciudad Mágica”, se comprometía a defender los intereses de la jurisdicción.    
El alcalde Lacava, quien fue el orador de orden, resaltó los ideales de justicia e inclusión que tiene el Gobierno nacional en el marco de hechos históricos como que estaban celebrando. Ratificó su posición política ante la candidatura  a la gobernación de Carabobo de  Saúl Ameliach y el apoyo a José Joaquín Vargas como candidato al Consejo Legislativo del estado Carabobo (CLEC) por el Circuito 1. 
El mandatario aseveró que para en los próximos comicios del 16 de diciembre, “arrebatarán el yugo de la familia Salas de las tierras carabobeñas”. Uno de mis planes es legitimar la revolución y que el pasado quede atrás, espetó. El pueblo cuenta con mi apoyo para progresar “, sentenció. 
La toma histórica
Posterior al 24 de junio de 1821, fecha en la que libró la Batalla de Carabobo, que consolidó la Independencia de Venezuela, los españoles huyen y se refugian en Puerto Cabello bajo el mando del general realista José La Torre. Bolívar designa al general José Antonio Páez, quien ejercía el comando supremo del Ejército Libertador, para desalojarlos. 
Páez y sus hombres sitiaron el último bastión de Castilla, tomando varias posiciones estratégicas para lograrlo (El Vigía, Borburata y otros importantes lugares). El general va apoderándose de varias baterías de las defensas españolas, entre ellas el Fortín Solano y El Manglar, logrando dominar hasta la boca del río de San Esteban. El día 7 de noviembre de 1823 ataca con la intención de cansar al enemigo, pero la finalidad era mover ese mismo día a 400 hombres del Batallón Anzoátegui y 100 lanceros, a las órdenes del mayor Manuel Cala y del teniente coronel José Andrés Elorza. Finalmente el día 8 de noviembre se dio la lucha y al amanecer dos sacerdotes le informaron a Páez  que el general Sebastián de la Calzada (refugiado en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario) quería rendirse personalmente, dando fin a la importante acción realista, que a juicio de los porteños selló definitivamente la Independencia del país.  
Proponen declarar el 8 de noviembre de 1823 efeméride nacional
La mañana de este jueves en parada cívico-militar que se desarrolló en la plaza Bolívar en el marco de la conmemoración de los 189º Aniversario de la Toma de Puerto Cabello, el capitán de altura Orlando Rivas, vicepresidente de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela Capítulo Puerto Cabello, y sobre quien recayó la responsabilidad de efectuar la lectura de la importante fecha, hizo énfasis, con el aval de las autoridades presentes, para que el 8 de Noviembre de 1823, sea declarado como una efeméride nacional de relevancia. En su histórico y emotivo discurso destacó que la acción de aquel entonces selló definitivamente la Independencia de Venezuela.La agrupación de parada estuvo conformada por más de 150 efectivos militares de las diferentes unidades castrenses acantonadas en la zona, y estuvo comandada por el capitán de corbeta Carlos Tacoa Garrido, comandante de la Estación Hidrográfica de la ciudad. El acto estuvo presidido por el contralmirante Blas Misticchio Tortorella, comandante de la Base Naval “CA. Agustín Armario (BNAR), quien acotó que la denominada ciudad cordial ha sido escenario de grandes acontecimientos y evento por lo que reiteró la representatividad de la fecha. “Es importante no sólo para los porteños sino para todos los venezolanos”. En la parada estuvieron presentes autoridades civiles y militares que ofrendaron ante la estatua ecuestre del Padre de la Patria Simón Bolívar.  (MLR)

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Sunday, September 30, 2012

El Catire Páez vence de nuevo doscientos años después

http://www.eldiarioexterior.com/el-catire-paez-vence-de-41347.htm


Tomado de:


La injuria proselitista al General José Antonio Páez ha deformado sus fundamentales aportes a la Historia Republicana de Venezuela.

Por Agustin Moreno Escobar

Actualizado 29 septiembre 2012

La historia de un pueblo, constituye su memoria, un conjunto enorme de hechos ocurridos en el pasado, realizado por personas, cuyas acciones tienen reflejo en el presente. La historia constituye el legado invaluable dado a las nuevas generaciones, y es deber ineludible del gobierno velar por su preservación legitima y veraz. Cuando se incurre en la manipulación de los hechos históricos con fines políticos, ajustandola a conveniencia, "creando " historia a gusto del consumidor, se comete un crimen, y si además, en el proceso se injuria a los personajes que participaron en estos hechos, el crimen tiene agravantes. La historia, la memoria de un pueblo no puede ser cambiada, ni interpretada de forma parcial, porque ya no será historia, sino simples leyendas.

Esta breve introducción tiene como objeto, iniciar el tema que en esta oportunidad nos ocupa, y es el juicio moral que en fecha reciente ha iniciado el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en contra del General en Jefe José Antonio Páez, héroe de la Gesta de Independencia: lo acusa de traidor a los ideales de Unidad Americana del Libertador Simón Bolívar, en los hechos ocurridos en el Departamento de Venezuela entre los meses de Abril y Diciembre de 1826, hechos conocidos como La Revolución de los Morrocoyes o la Cosiata. Estas son algunas de las afirmaciones hechas por Chávez sobre Páez.

General José Antonio Páez
“Voy a quitar a Páez de mi despacho. No voy a destruir la obra porque es de Tito Salas, pero no merece estar en el despacho presidencial junto con Bolívar y Sucre, fue un traidor” 15/10/2006
“Nos enseñaron a admirar a Páez y a Gómez. Se hablaba del Benemérito General Gómez…Y del León de Payara…León para la oligarquía… grandes traidores de nuestra historia” 28/12/2006
“No hay corrupto del tamaño de José Antonio Páez y lo tenemos aquí en el Panteón, la oligarquía lo trajo aquí al Panteón claro y lo sembró aquí, no debería estar aquí desde mi punto de vista, el traidor José Antonio Páez” (17/12/2006)

Los eventos que se detallan pertenecen al periodo histórico de finales de Guerra de Independencia de Venezuela, época comprendida entre 1821 y 1830. Analizar hechos del pasado desde la óptica del presente, implica mucha prudencia, ya que los estándares y normas del siglo XIX son radicalmente distintos a los actuales.

En segundo término, debemos precisar la situación en la que se encontraba Venezuela en ese periodo de tiempo, época de gran convulsión y cambios, donde las decisiones que se tomaron tienen su raíz en las circunstancias del momento.

Y en tercer lugar, las personas que intervinieron en estos hechos, sus orígenes, sus motivaciones y el objetivo de sus acciones, teniendo claro estas premisas, comenzaremos por realizar una aproximación al perfil biográfico del General José Antonio Páez.

José Antonio Páez Herrera de Mendoza Xaimes de Agüero nace en Curpa, antigua Provincia de Caracas (Hoy Estado Portuguesa), el 13 de junio de 1790 en una familia muy humilde y numerosa de origen español-canario.
Debemos señalar que la estructura social de Venezuela durante el período colonial estuvo caracterizada por un férreo sistema de castas. Los denominados Blancos de Orilla provenían fundamentalmente de las Islas Canarias o de otras regiones españolas y se dedicaban a ejercer oficios artesanales, además de ser comerciantes. Vivían en los alrededores de las principales ciudades. La casta de procedencia de un individuo, determinaba de forma irrefutable el alcance social al que podía aspirar y alcanzar, sin importar sus logros y esfuerzos educativos o económicos. Las Leyes de Indias, el principal instrumento jurídico y elemento por excelencia de la dominación española en los territorios del continente hoy llamado América Hispana, establecían las normas de comportamiento de cada grupo social y, por consiguiente, regían los aspectos esenciales para el desarrollo de la vida en sociedad. Un ejemplo era el acceso al sistema educativo, o las normas y criterios para poder contraer matrimonio[1].

Sin embargo para el joven José Antonio, la Providencia tenía reservado un destino diferente. En 1807 a la edad de 17 años cuando regresaba de un viaje de negocios desde Cabudare (actual Estado Lara), fue asaltado por cuatro bandoleros en el Sitio de Mayurupí, actualmente Sabana de Parra, Estado Yaracuy. Armado con unas viejas pistolas y su sable, dio muerte a uno de ellos y puso en fuga a los demás. Ante el peligro de una posible venganza por parte de los asaltantes y la amenaza de la justicia, Páez huyó hacia los llanos de Apure donde consiguió empleo como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio de Pulido y Briceño León del Pumar. Señala José Antonio Páez en su autobiografía:

"La vida de peón fue el gimnasio donde adquirí la robustez atlética que tantas veces me fue utilísima después. Mi cuerpo, a fuerza de golpes, se volvió de hierro y mi alma adquirió, con las adversidades en los primeros años, ese temple que la educación mas esmerada difícilmente habríapodido darle. Tocóme de capataz un negro alto, taciturno y de severo aspecto, a quien contribuía a hacer mas venerable una poblada barba. Apenas se había puesto el novicio a sus órdenes, cuando, con voz imperiosa, le ordenaba que montase un caballo sin rienda, caballo que jamás había sentido sobre el lomo ni el peso de la carga, ni el del domador. Las sospechas que algunos peones le habían hecho concebir a Manuelote, de que, bajo el pretexto de buscar servicio, había ido yo a espiar su conducta, hicieron que me tratase con mucha dureza, dedicándome siempre a los trabajos más penosos (...)"[2].

Con el estallido de la Guerra de Independencia de Venezuela, Manuel de Pulido, viene a fungir como el contacto fundamental, en lo político y militar, entre el Ejército del Territorio Llanero-Occidental de Venezuela y el Ejército Patriota del Centro. Ofreciendo su apoyo táctico, aprovisionando la causa, con hombres, caballos además de cuantiosas cabezas de ganado, provenientes de dos de sus Hatos, El Pagüey y La Calzada, fue en este último donde conoce a José Antonio Páez, tomándole gran afecto, protegiéndolo e iniciándole en la carrera de las armas, y en la causa pro-independentista[3].

Aquí comienza la epopeya de José Antonio Páez, quien consigue entre 1813 y 1817 organizar a los llaneros sumados a la causa patriótica en un ejército con alta capacidad operativa. Muestra de ello en La batalla de Mucuritas el 28 de enero de 1817, enfrentando la fuerza al mando del español General Miguel de la Torre y sus altamente disciplinados Húsares de Fernando VII con 2.300 hombres de infantería y 1.700 de caballería. Páez estaba al frente de 1.100 jinetes.

“Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes, como me habían informado”, dijo el general Pablo Morillo, el jefe supremo de las tropas españolas en Venezuela, al enviar el parte de la batalla a la Corte de Madrid. Fue Mucuritas la primera derrota del General Miguel de la Torre en Venezuela[4].



El Catire Páez 
José Antonio Páez maneja impecablemente el arte de la Guerra, Estrategia y Táctica. Desarrolló ampliamente el arma de Caballería, dedicando importantes esfuerzos en la creación de distintas unidades de esta arma, empleó con insuperable éxito la llamada guerra irregular, también conocida como guerra asimétrica, usando elementos como la sorpresa y decisión, causaba estragos en las filas enemigas, minando gravemente la moral de los cuadros y de la tropa[6]

Por Agustin Moreno Escobar


Las Queseras del Medio fue la mayor hazaña de la carrera militar del general Páez en esta batalla, El Centauro de los Llanos se enfrentó con solo 150 lanceros, mal vestidos, pies descalzos y sin muchos conocimientos de la guerra, armados solamente con lanzas, al mariscal Pablo Morillo, cuyo ejército tenía 1000 efectivos de escuela, bien comidos y bien vestidos, a quienes venció. Páez sólo perdió a dos de sus llaneros.

Tras esa batalla, Simón Bolívar otorgó la medalla “Cruz de los Libertadores” a los 148 lanceros que regresaron triunfantes con su jefe Páez al frente. Este éxito contra todo pronóstico de Páez y sus llaneros causó ira al rey Fernando VII, quien reclamó duramente a Pablo Morillo que hubiese perdido ante unos hombres que estaban en desventaja numérica, a lo cual el mariscal derrotado contestó por correo al monarca: “Dadme un José Antonio Páez, majestad, y mil lanceros del Apure, y pondré a Europa a vuestros pies”[5]


Comandar con el ejemplo, es una condición indispensable cuando se exige sacrificio del personal subalterno en condiciones de batalla. José Antonio Páez sabía bien este principio, un ejemplo magnifico lo menciona el comandante Charles Brown cuando describe al Centauro de los Llanos: " Su uniforme corriente, en la lucha, son unos pantalones indios, delgados, que le llegan solo a la rodilla, una cobija y un sombrero grande de paja, lleva desnudos piernas y pies, equipado de este modo, monta su caballo y conduce sus tropas a la carga"[7]

El epítome de nuestra gesta emancipadora ocurre el domingo 24 de junio de 1821 en la Sabana de Carabobo. La batalla se saldó como una decisiva victoria de la Gran Colombia que resultó crucial para la captura de Caracas y el resto del territorio venezolano que aún permanecía en poder de los realistas. El poder de los españoles en Venezuela estaba liquidado y esto le permitió a Simón Bolívar iniciar las Campañas del Sur. Venezuela para entonces constituía un departamento de la Gran Colombia. La Constitución de Cúcuta, también conocida como Constitución de la Gran Colombia o Constitución de 1821 fue el resultado del Congreso de Cúcuta que se desarrolló el 30 de agosto de 1821 y cuyo objetivo principal fue crear la la unificación de Nueva Granada, Quito y Venezuela. Sin embargo esta constitución había causado malestar entre los venezolanos desde un primer momento, siendo jurada en Caracas bajo protesta de la Municipalidad. La elección del General Colombiano Francisco de Paula Santander para la Vicepresidencia de la República, la escogencia de un sistema centralista en vez de uno federal y la elección de Bogotá como capital de la recién formada Unión, fueron también puntos de gran discordia ciudadana, percibiéndose que Venezuela que no había sido favorecida con las decisiones tomadas.

Se corre el rumor de una supuesta "Santa Alianza" entre Francia y España, mediante la cual se estaría formando un poderoso ejército para reconquistar a América, el General Francisco de Paula Santander decreta el 31 de agosto de 1824 un alistamiento general de todos los ciudadanos entre los 16 y los 50 años en el país y le exige al Departamento de Venezuela un contingente para ser enviado a Bogotá[8].

Por su parte, el General José Antonio Páez, quien venía ejerciendo las funciones de Comandante General del Departamento de Venezuela (Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas y Apure) desde 1822, demoró la ejecución del decreto por casi un año, en precaución de un motín general. Posteriormente y debido a las continuas presiones bogotanas decidió acatar el llamado a alistamiento de los venezolanos, que finalmente terminó en un rotundo fracaso con el reclutamiento de sólo 800 ciudadanos, viéndose entonces obligado a realizar una segunda y tercera convocatoria en colaboración del General de Brigada Juan de Escalona (Intendente del Departamento de Venezuela) terminando estos nuevos intentos en sanguinarios disturbios.

Al Concejo Municipal de Caracas llegaron reportes de excesos en el reclutamiento, lo que motivó que una acusación contra Páez prosperara en el Senado de Bogotá. Páez finalmente es destituido de su puesto de Comandante General del Departamento de Venezuela y es de esta manera como Páez le entrega el mando al General Juan de Escalona. El 30 de Abril 1826 el Concejo Municipal de Valencia decide que debido a la magnitud que había alcanzado el amotinamiento en la población valenciana para aclamar a José Antonio Páez y pedir su reposición como Comandante General, solicitan a Páez en su casa en Valencia que asuma el gobierno de Venezuela, asi lo hace, y se comprometió a no obedecer órdenes del Congreso de Bogotá. Poco después se dirige a Caracas. En la proclama a los venezolanos, Páez confirma: «El Libertador Presidente será nuestro árbitro y mediador, y él no será sordo a los clamores de sus compatriotas».

Cuando días más tarde, el 25 de mayo, le escriba al Libertador, le pedirá: «Véngase usted a ser el piloto de esta nave que navega en un mar proceloso, condúzcala a puerto seguro, y permítame que después de tantas fatigas vaya a pasar una vida privada en los llanos de Apure, donde viva entre mis amigos, lejos de rivales envidiosos, y olvidado de una multitud de ingratos que comienzan su servicio cuando yo concluyo mi carrera»[9].

Fernando Peñalver primer Gobernador de la Provincia de Carabobo no estaba de acuerdo con los hechos que ocurrían en Venezuela, se traslada a Bogota y de allí escribe al Libertador. Peñalver era uno de los pocos -contando a los familiares- que tuteaba al Libertador. Por eso puede leerse en una carta suya: «El General Páez manifiesta por ti el mayor respeto y consideración, y te ha proclamado en el ejército y en todas partes. Aunque dice que no recibirá órdenes de Bogotá, ha ofrecido mantener las cosas en el estado en que estaban, sin hacer ninguna novedad hasta que vengas y resuelvas lo que te parezca conveniente».

Obsérvese cómo en todos los pronunciamientos, en todas las manifestaciones y en la correspondencia, la figura de Simón Bolívar se conserva incólume, venerada por todos. Sí es verdad que se está contra el Gobierno de Bogotá y contra las órdenes de Santander; es cierto que se piden reformas a la Constitución de Cúcuta y se acelere la convocatoria de la próxima Convención para su revisión. Pero no se ataca a Bolívar, pues todos reconocen la suprema autoridad del Libertador.

La decisiones asumidas por el General José Antonio Páez tienen base, en virtud que las directrices y ordenes que emanan desde Bogota no tienen correspondencia con la realidad social y politica de lo que ocurre en Venezuela; además estaba el descontento creciente de la población con la subordinación politica a la Nueva Granada, y sin olvidar la afrenta que representó el fusilamiento del Coronel Leonardo Infante en territorio colombiano en 1825. El general Carlos Soublette, afirma en 1826: “El nombre de colombiano es la cosa más destituida de significación, porque nos hemos quedado tan venezolanos, granadinos y quiteños como lo éramos antes, y quizás con mayores enconos”. Lo cual comprueba que la Colombia de Bolívar no fue jamás una nación, sino un Estado Militar.

El Libertador, en efecto, veía esta unión como una necesidad militar. En carta a O´Leary, fechada en Guayaquil, el 13 de setiembre de 1829, dícele Bolívar; «Los hombres y las cosas gritan por la separación, porque la desazón de cada uno compone la inquietud general. Ultimamente la España misma ha dejado de amenazarnos; lo que ha confirmado más y más que la reunión no es ya necesaria, no habiendo tenido esta otro fin que la de concentracion de fuerzas contra la metrópoli»[10].

El Libertador al verse enterado de esta situación sale desde Lima rumbo a Venezuela el 4 de septiembre de 1826, llega el 12 de septiembre a Guayaquil y el 16 de noviembre a Bogotá; finalmente se embarca por mar en Cartagena, arribando a Puerto Cabello el 31 de diciembre. Días después en la población de Naguanagua se encuentra con Páez, ahí se abrazan y reafirman su unión libertadora, finalmente entraran juntos a Valencia y Caracas, ciudad donde el Libertador otorga una amnistía general por decreto del 1 de enero de 1827, y ratifica a José Antonio Páez Herrera como Jefe Civil y Militar del Departamento de Venezuela, y le da más poder.

Dos días más tarde afirma el Libertador: "El General Páez ha salvado la República, y lejos de ser culpable es el salvador de la Patria". Y el El Libertador escenificó una importante demostración de aprecio hacia el General en Jefe José Antonio Páez, cuando le regaló su espada. Este emocionado declaró: "Conciudadanos, la espada de Bolívar está en mis manos: Por vosotros y por él iré con ella a la eternidad". El 9 de abril de ese año Páez le propuso a Bolívar su deseo de salir del país, a lo cual El Libertador responde: "De ningún modo, usted es utilísimo en Venezuela". "Quién puede reemplazarme sino usted". "En Bogotá se me está persiguiendo por mi conducta en Venezuela, Santander es mi mayor enemigo y yo he roto enteramente con él…". Un año después, Bolívar escribe a Páez: "No me canso de alabar el tino con que usted está obrando para salvar ese país (Venezuela) de la anarquía"… "Por mi parte doy a usted las gracias…".[11]

Este encuentro entre el Libertador y Paez tuvo mas tinte politico que militar, dado el interes por conservar la Union de uno y la decisión de no obedecer las ordenes emanadas desde Bogota del otro, sin embargo la disciplina militar y el respeto siempre están presentes, aun cuando las circunstancias políticas difieran, asi se evidencia por el desencuentro ocurrido entre el Libertador y un Edecan de Paez durante una cena. Bolívar en un banquete, visiblemente alterado, regaño al coronel Escuté, Jefe del Estado Mayor del General Páez. Las palabras aleccionadoras de Bolívar fueron recogidas por los cronistas de la época:

“Señor Escuté, está usted todavía con las manos tintas en sangre americana, pues acaba usted de salir de las filas españolas… ¿.. Y se atreve usted a insultar a mi capellán y a faltarme el respeto a mí que soy el Presidente de Colombia...? ¿..Piensa usted que no recuerdo que en Semen mandaba usted una compañía de cazadores realistas..? Aquí no hay más autoridad ni más poder que el mío; yo soy como el Sol entre mis tenientes, que si brillan es por la luz que yo les presto”.

No obstante, ya se reconocía a Páez como el único capaz de enfrentar las políticas forjadas desde Bogota por Santander. Y a partir de entonces empezó a ser visto como un político, con el poder e ingenio necesarios para seguir y defender cualquier cambio, o la falta de los mismos, hechos bajo el orden constitucional.

La Gran Colombia ya tiene una lápida, solo la autoridad de Bolívar mantenía la frágil Union así se evidencia cuando afirmo: “Todos sabemos que la reunión de la Nueva Granada existe ligada únicamente por mi autoridad…". "Mientras teníamos que continuar la guerra parecía y casi se puede decir que fue conveniente la creación de la República de Colombia (Nueva Granada y Venezuela)…". "Últimamente, España misma ha dejado de amenazarnos, lo que ha confirmado mas y mas que la reunión no es ya necesaria…". El Libertador vislumbro de forma clara el fin de la Gran Colombia cuando dijo: «A mis ojos, la ruina de Colombia está consumada desde el día en que usted (Paez) fue llamado por el Congreso».

Las presiones que instaban por la separación también existían desde Colombia, así lo menciona el Libertador cuando afirmo aquel 8 de Agosto de 1826: "Los elementos del mal se han desarrollado visiblemente"… "Algunos de los del Congreso (Cúcuta) han pretendido destruir a sus libertadores…"

La Oligarquía Colombiana y su Conspiración Septembrina del 25 de septiembre de 1828, aceleran el proceso separatista, no había marcha atrás, una asamblea de notables se reunió en el Templo de San Francisco en Caracas, pronunciándose por la separación. Bolívar insistía con Páez y el 12 de diciembre de 1829, le propone que acepte la presidencia de Colombia y que él se retiraría del mando. "En este caso tendría Colombia dos grandes apoyos: el gobierno sería tan fuerte como el ejército y ambos se apoyarían mutuamente…". Pero ya es muy tarde para la Gran Colombia.
Irreversiblemente el 1 de enero de 1830 fue un hecho la disolución y termina el sueño Bolivariano de la Gran Colombia, recordemos que ese mismo año el 17 de Diciembre muere en Santa Marta el Libertador.

En la historiografía tradicional, especialmente en la «romántica», se suele hablar del proceso de disolución de la unidad colombiana como una traición a los ideales del Libertador. Cabe preguntarse si se puede catalogar como traición, así de plano, la actitud asumida por muchos de los protagonistas de los sucesos ligados a la desintegración política y territorial de la República de Colombia. Habría que tomar en consideración varios factores importantes, a saber:

1°) Se trata del «Sueño Grande de Bolivar» de construir una República política y territorialmente más poderosa, la Colombia proyecto creado a partir de una necesidad Militar durante la Guerra de Independencia, pero insostenible politica y socialmente una vez terminada la Guerra.

2°) Los intereses de clase de las oligarquías, tanto la neogranadina como la venezolana pues... «La voluntad de constituir a Venezuela en Estado independiente partió, entre un gran consenso y armonía, de la clase dominante criolla. Propietarios agrícolas, comerciantes, prestamistas, el sector ilustrado y los jefes militares fieles al liderazgo caudillista del general José Antonio Páez...»
3°) La capacidad de los pueblos para identificarse o no como miembros de una nacionalidad nueva y distinta a las que, histórica y tradicionalmente, consideraban como propia... «Comenzaban los venezolanos a definirsé positivamente. Ya el problema no era definirse en cuanto no eran españoles, en cuanto no eran colombianos, ahora necesitaban definirse en cuanto venezolanos, y por lo mismo era necesario echar las bases de la organización Repúblicana »[13]

5°) La situación social y económica de los países miembros de la unidad colombiana, sumada a muchas contradicciones políticas y recelos entre unos y otros... «En 1830 la situación de Venezuela era difícil, cuando terminaba el proceso de la independencia y empezaba nuestra vida autónoma como nación. La mayoría de los líderes experimentados había muerto, la mano de obra había disminuido notablemente, las haciendas estaban arruinadas, escaseaba el ganado, era precario el comercio, faltaban comestibles, la educación funcionaba a medias y los caminos estaban por construirse»[14]

Resulta exagerado, entonces, a la luz de las actuaciones e intereses relacionados con la separación de Venezuela de Colombia, tildar de traidores a secas a quienes no llegaron a compartir a plenitud la idea de Bolívar acerca de la unidad, pues sería asumir la comentada posición maniquea de la Historiografía venezolana tradicional que, lejos de ayudar a tener una percepción clara de los hechos, la entorpece.

Por Agustin Moreno Escobar

agme71@hotmail.com


[1] BERNARDO, Silvio “Castas en la Venezuela Colonial” Grupo Editorial Macpecri
[2] José Antonio Páez Autobiografía. Caracas: Edición del Ministerio de Educación Paginas 8-11
[3] CARMELO, Piva, "Temas Sobre Historia”, 2001.
[4] DE CLONARD, Conde “Historia Orgánica de las Armas de Infantería y Caballería”, Volumen 11
[5] Diccionario de Historia de Venezuela. 2011. Entrada: "Batalla de las Queseras del Medio" Volumen 3. Fundación Empresas Polar, Caracas. 4 volúmenes.
[6] El Desafío de la Historia, año 2 revista 10
[7] El Desafío de la Historia, año 2 revista 10
[8] es.wikipedia.org/wiki/La_Cosiata.
[9] www.efemeridesvenezolanas.com/html/cosiata.htm
[10] VALLENILLA LANZ Laureano “Cesarismo Democrático” Pág. 7
[11] FERRER, Carlos La Prensa Edición Digital, “El Odio al General”
[12] ARCINIEGAS Orlando “Paginas de la Historia”
[13] CARRERA DAMAS German “Una Nación llamada Venezuela”
[14] PINO ITURRIETA Elías " Los Comienzos del Estado Nacional"

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