BATALLA DE LAS MUCURITAS
}
Labels: batallas, El General José Antonio Páez, Venezuela
Este blog esta destinada a rescatar la memoria del General en Jefe José Antonio Páez y a preservarla en su justa dimensión
Labels: batallas, El General José Antonio Páez, Venezuela

Tomado de:
http://www.elinformador.com.ve/noticias/opinion/columnas/anos-grito-queseras-medio/36629
Por José Gregorio Colina
josegregoriocolina@hotmail.com
El 3 de abril de 1819, con 154 llaneros, José Antonio Páez, nativo de Curpa estado Portuguesa, conocido también como ‘El Centauro de Los Llanos” a sus 29 años de edad, atraviesa el Arauca en busca de las tropas enemigas, y dejándose perseguir un trecho, como quien huye, se devuelve presuroso al grito de “¡vuelvan caras!”, y aprovecha el desconcierto de los realistas para penetrar en sus filas y derrotarlas.
Las Queseras del Medio, que así se llamó esta acción decisiva y heroica por el sitio que sirvió de escenario, dieron al caudillo llanero una victoria inenarrable y le merecieron del Libertador el título de “la mejor lanza del mundo”. En algunas partes se registra esta batalla el día 2 de abril, y del mismo parte de guerra se infiere que ocurrió el día 2. Sin embargo, el propio Páez en su autobiografía señala que fue el 3 de abril. Luego de tan heroica acción, Bolívar premió a los 154 guerreros con la Cruz de los Libertadores y dictó una hermosa proclama que decía: “¡Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones.
Ciento cincuenta héroes, guiados por el impertérrito y decidido general Páez, hombre de firmes convicciones de propósito deliberado, han atacado de frente a todo el Ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento cincuenta compañeros del intrepidísimo Páez, las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos...”
El investigador José A. Febres Guevara ha hecho un seguimiento a cada uno de los héroes de esta jornada apureña, y ha demostrado que no fueron 150 sino 154, incluyendo al propio Páez, que desde luego también participó. Sin duda alguna esta Batalla de Las Queseras fue el mayor triunfo de la carrera militar de general Páez: En reconocimiento a su brillante acción, Bolívar lo condecoró con la Orden de los Libertadores al día siguiente.
Hay que dar gran importancia a este heroico hombre llanero, que en su gesta libertaria y por su amor a la bella patria que lo vio nacer, aportó no sólo su valentía, coraje, inteligencia, gallardía, decisión en esta batalla en los llanos apureños específicamente en tierras payareñas, aledañas al campo de Apure sequito, dándole a Venezuela una grandeza en libertad.
Páez no sólo se destacó por su extraordinaria valentía en el campo de batalla sino que demostró su coraje como coleador, ya que fue el primer hombre dedicado a este arte vernáculo, autóctono y relancino.
Es importante darle la connotación a esta fecha magna.
José Gregorio Colina
Labels: batallas, General José A. Páez, Vuelvan Carajo

Tomado de:
http://diariodelosandes.com/content/view/150632/105841/
Escrito por Luis Enrique Borges
Domingo, 03 de abril de 2011
Varios momentos estelares de nuestra historia fueron protagonizados por José Antonio Páez. Mezcla de audacia, suerte, valor, incluso de la ingenuidad propia de un ser formado más en las rudas faenas del campo y en contacto con la naturaleza, que en los salones de clases. Aquel llanero, que haciendo honor al refrán, era del tamaño de la circunstancia que debía enfrentar, tenía tanta fuerza de voluntad que hasta logró, muchas veces, sobreponerse a la epilepsia y padeciendo un ataque, botando espuma por la boca, se mantenía sobre el caballo, con una lanza de casi dos metros en la mano, atacando furioso al enemigo. ¿Quién no le iba a tener miedo a ese general, que en honor a la verdad, debió parecer un animal rabioso...? Y además, aquel hombre no peleaba según las reglas de la academia militar, por lo cual siempre sorprendía a un enemigo que planificaba, detalle a detalle las batallas... Sucedió entonces, que con apenas 150 llaneros, José Antonio Páez cruzó el río Arauca, para atacar sorpresivamente a las tropas enemigas. Ese fue un asalto temerario, pues los realistas eran más de 2.000. Y todos se pusieron en movimiento, muchos sin saber qué pasaba. Avanzaron sedientos de sangre, y los llaneros echaron a correr. Ante lo que pensaban sería una fácil victoria, todo el ejército español se lanzó tras ellos, y fue entonces, En Un Día Como Hoy, 3 de abril de 1.819, cuando Páez, gritó Vuelvan Caras, logrando una espectacular victoria.
José Antonio Páez ya se había anotado unos éxitos por su singular manera de hacer la guerra. Eso le ganó la confianza total del ejército de llaneros que le seguía de Bolívar y el alto mando militar. 1.819 fue un año importante para Páez, pues el 20 de enero fue ascendido a General de División por el propio Libertador y el 26 de febrero fue nombrado Gobernador de Barinas. En esa situación estaba realizando la campaña de Apure con Bolívar, cuando el 3 de abril se encontraron ante el ejército realista, separados por el imponente rio Arauca. Páez no lo pensó dos veces, y preparó un ataque sorpresa. Cruzó el rió y atacó a los realistas. Pablo Morillo vio la situación fácil y mandó su caballería al mando de Narciso López, eran unos 1.000 jinetes en total, para acabar con Páez y sus 150 compañeros. Sucedió entonces lo fantástico. Una información, medio crónica medio leyenda, plantea que a Páez le dio un violento ataque epiléptico que le dejó inactivo en plena batalla. Los llaneros quedaron desconcertados y ante la falta de órdenes precisas, iniciaron la huida, más entonces, Páez reaccionó y comenzó a gritar: "Vuelvan carajo..." "Vuelvan carajo..." Aquellos hombres obedecían ciegamente a su líder y sin importarle la enorme ventaja del enemigo, se volvieron y arremetieron contra este. Aquel grito, "Vuelvan carajo..." Fue registrado piadosamente como "Vuelvan Caras..." Pero sea como fuere, aquella fue la lucha de David contra Goliat. La enfermedad y la posible circunstancia que motivó el hecho, en nada le restan el coraje de un hombre que se fue a luchar contra un enemigo descomunal y lo venció, gracias a la solidaridad y la acción de un colectivo dispuesto a dar la vida en defensa de la patria... Las Queseras del Medio, le dio al caudillo llanero una victoria extraordinaria y le mereció del Libertador el título de "la mejor lanza del mundo".
Es de suponer que los realistas estaban excesivamente confiados. Mucho más cuando los patriotas huyeron, por eso, cuando los 150 llaneros se lanzaron contra el ejército realista, se generó el caos. Nadie entendía que pasaba. Murieron los primeros atravesados por las largas lanzas de los llaneros y se convirtieron en obstáculos en el camino de los que avanzaban confiados. La muerte fue una saeta sorpresiva entre las tropas de Morillo, quien perdió 400 hombres, armas, pertrechos y caballos, mientras que los patriotas sólo lamentaron la muerte de dos hombres y seis heridos. Luego de tan heroica acción, Bolívar premió a los 150 guerreros con la Cruz de los Libertadores y dictó una hermosa proclama, con la cual reconoció el valor de aquellos aguerridos llaneros. Cuando estas noticias llegaron a España, Fernando VII se enfureció, no podía entender como el Mariscal, Don Pablo Morillo, un genio militar, no lograba vencer a "aquélla gavilla de salvajes poco numerosa", por lo cual le escribió Morillo al rey "Dadme un Páez, Majestad, y mil lanceros del Apure y pondré Europa a vuestros pies".... Recordamos que, En Un Día Como Hoy, 3 de abril de 1.819, los llaneros vencieron en Las Queseras del Medio.
Labels: batallas, General José A. Páez, Vuelvan Carajo
Escrito por GONZÁLEZ VALERA, JOSÉ SILVERINO.
En: LECTURAS PATRIÓTICAS del libro cuarto de lectura de Fuenmayor Alejandro. Maracaibo: Sexta Edición, Editorial Belloso Rosell, C.A., 1972.
......Páginas 64-67.
Ensayo reproducido en la obra la Toma de las Flecheras páginas 134-136.
El Paso del Apure y La Toma de las Flecheras El 6 de febrero de 1818, en presencia del Libertador Simón Bolívar y sus tropas fueron con denuedo insólito apresadas varias embarcaciones de los realistas por cincuenta húsares que, a las órdenes de Páez y Aramendi, atravesaron el caudaloso Apure por el paso del Diamante: surtas hallábanse a la siniestra margen del mencionado río, no lejos de San Fernando, ciudad que tiene asiento en la ribera opuesta y cuya importante plaza guarnecían a la sazón fuerzas que ufanas tremolaban la enseña de la Metrópoli.
A la prestigiosa voz del caudillo que después en Queseras del Medio y Carabobo resplandeció en heroísmo, arrojáronse prestos a las aguas, sobre caballos en pelo, esos luchadores impertérritos: mitad armados de lanza y mitad con carabinas, ejecutaron aquel día patriótica e insigne hazaña con asombro de los suyos y pavor de los contrarios: en tan pequeño grupo de bravos figuraban Jenaro Vásquez, José de la Cruz Paredes, José María Briceño Méndez, Pedro Pérez y otros que en adelante supieron realzar su nombre con útiles y magnos servicios a la causa emancipadora.
En tierras de Barinas vino al mundo Francisco Aramendi, que en la acción de Chire, en Nueva Granada, dio muestras de valeroso. En 1816 lidió con intrepidez en Palmarito y en la famosa batalla de Mata de la Miel, y en el combate presentado en los Cocos, siendo ya teniente, arremetió formidable al comandante Facundo Mirabal, que se libró de la muerte por haberse guarecido en un bosque. Cerca del pueblo de Santa Catalina, a la orilla izquierda del Apure, con Páez y 25 lanceros se esforzó tenazmente, aunque sin feliz suceso, por apresar cinco lanchas del jefe realista don Juan Comós. Sublimóse por su arrojo en el paso del Diamante, y luego, mandando un escuadrón de lanceros, sorprendió, acuchilló y dispersó en Calabozo crecida parte de la caballería de Morillo, que en aquella recia pugna tuvo la fortuna de salvarse de la terrífica lanza de tan estrenuo lidiador. Laureles no escasos recogió en Queseras del Medio y Carabobo, y en 1822, siendo coronel, pereció infaustamente.
Narran unos que Jenaro Vásquez nació en San Antonio de Apure, y otros que en 1796 en una hacienda cercana a la ciudad de Barquisimeto. En 1814 encontróse en el sitio y la ocupación de Barinas, y en Mérida hizo campaña en las diferentes fuerzas que obraban sobre la cordillera. En las llanuras de la villa de Arauca, en 1816, distinguióse al darse por Páez carga repentina y tremenda al comandante Vicente Peña, que allí salió desbaratado por completo. Rigió la segunda línea de batalla en Mata de Miel, acción presentada en noche oscura y temerosa, y en la cual se señaló también a la par de otros valientes. Asistió a La Toma de las Flecheras por el paso de Diamante. Esmaltan su carrera bélica muchas funciones de guerra que, como Paso del Frío, los Cocos, Palital, Rabanal, Calabozo y Quebrada del Semen, donde hirieron a Morillo, forman a su nombre magnífica aureola. Siempre bizarro y siempre fiel a su bandera, recibió mortal herida en la acción de Ortiz el 26 de marzo de 1818, y murió al día siguiente, causando profundo sentimiento en sus compañeros de armas.
A los catorce años de edad, en 1811, incorporóse a las tropas republicanas José de la Cruz Paredes, que llegó a ser, por sus valiosos méritos, uno de los patricios más egregios que fundaron la Independencia. Habiendo caído prisionero cuando la guerra a muerte, logró salvarse y unirse a principios de 1817, como teniente de caballería, a las legiones de Páez, con quien se arrojó en 1818, por el paso del Diamante, a las aguas del Apure a la toma peligrosa de varias lanchas cañoneras. Entre aclamaciones de triunfo y alcanzando noble prez blandió su lanza en Queseras del Medio, Carabobo y Ayacucho, donde ganó por su bravura el grado de coronel de los ejércitos de Colombia. En Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú y Bolivia no dejó nunca de mostrarse esforzado combatiente. Era nativo de Nutrias y, siendo general, falleció en 1876 en Cartagena de Indias.
Miembro de una familia notable de Barinas era José María Briceño Méndez, que comenzó a servir en clase de soldado en mayo de 1810 y ascendió el año siguiente a alférez de caballería. Pocos, muy pocos defensores de la emancipación colombiana pueden contar como este barinés ilustre mayor número de combates y de sacrificos por la patria: con un valor heroico peleó en Taguanes, Bárbula, Trincheras y Araure, en San Carlos, Valencia y Carabobo, en Yagual y en Mucuritas; en 1818, a las órdenes de los coroneles Jenaro Vásquez y Antonio Romero, coadyuvó al apresamiento de algunos buques de guerra esguazando el río Apure por el paso del Diamante. Grave herida recibió en la acción de Semen; refugióse por eso en los bosques circunvecinos, donde sufrió con entereza toda clase de penalidades, y, restablecido al fin, prosiguió con fe inquebrantable en el sendero glorioso de sus patrióticos servicios. Vástago fue del legítimo enlace del prócer venezolano Pedro Briceño Pumar con doña Manuela Méndez, hermana del doctor don Ramón Ignacio Méndez, patricio que ocupó más tarde, con altos merecimientos, la sede episcopal de Venezuela. Según unos, murió en Bogotá en 1836, y según otros, en Tunja en 1837, y era hermano del general Pedro Briceño Méndez, secretario del Libertador.
Uno de los cincuenta compañeros de Páez y Aramendi en la atrevida operación de apresar varias flecheras por el paso del Diamante llamábase Pedro Pérez, que fue en 1810 destinado desde Boyacá por el Libertador a penetrar hasta Calabozo y a llevarle en seguida noticias del ejército del general Pablo Morillo. Militó como oficial en “La Guardia” del general Páez, a cuyo lado se halló en algunos de los combates en que obtuvo aquel adalid renombre ínclito por sus épicas proezas. “Ya mayor de ochenta años”, teniendo Pedro Pérez el grado de general, “cayó en silencio, rendida la brillante jornada de su vida, y a no haber sido por un deudo cercano suyo y dos amigos más se habría mendigado con qué sepultar sus restos mortales”. Nació y murió en Calabozo, y su tumba, solitaria y olvidada, ornarse debe siquiera con una de las fulgentes ramas que segaron en Boyacá, Carabobo y Puerto Cabello las huestes republicanas.
Asiéntase en el “Diario de Operaciones del Ejército Libertador”, correspondiente a febrero de 1818 y contenido en el tomo quince las Memorias de O’Leary, que dicho ejército llegó a las diez de la mañana del día 6 al río Apure en el paso del Diamante, que, a medida que los cuerpos de infantería y caballería pasaban, tomaban posiciones en una sabana llamada Coplé; al decir de los historiadores Restrepo y Larrazábal, el apresamiento de las embarcaciones consabidas, que fueron catorce entre armadas y desarmadas, se verificó atravesándose el Apure por el paso del Diamante; y según el general Páez en su autobiografía, semejante hecho de valor extraordinario ocurrió en la boca del Coplé, a menos de una milla de San Fernando.
En atención al contexto de estas relaciones entre sí, y por el estudio que hemos hecho del punto histórico sobre el cual venimos tratando, creemos, pues, que concurrieron también a practicar ese apresamiento Cornelio Muñoz, nacido en San Vicente, el cual triunfó en Queseras del Medio y Carabobo, y, general de brigada, murió en Caracas en 1850; Juan José Rondón, vencedor en las Queseras, Pantano de Vargas, Boyacá y Carabobo; Pedro Camejo, que pereció gloriosamente en este último campo de batalla, y Juan Carvajal, que tras larga y cruda lucha en Venezuela adquirió fama esclarecida en Bonza, Pantano de Vargas, Boyacá, Pitayo y Tenoi, donde, siendo coronel, cayó herido al frente de sus “Guías” y sucumbió con heroísmo.
Acaso hallábase igualmente en el exiguo número de audaces que, el 6 de febrero de 1818, apresaron en el río Apure las embarcaciones en que pasó Bolívar con su ejército a emprender campaña sobre el Guárico, el varsoviano Felipe Mauricio Martín, quien, así lo hemos leído, “fue el jefe inmediato del escuadrón con el cual cargó Páez y ejecutó la tan conocida y singular hazaña de tomar buques de guerra con caballería”. Martín vino a Venezuela con Miranda en 1806, defendió contra Morillo la plaza de Cartagena en 1815, perteneció a los expedicionarios de los Cayos en 1816, después guerreó mucho tiempo en territorio venezolano, salió herido en Carabobo en 1821 y falleció en Bogotá a fines de 1853 o a principios de 1854, dejando una memoria venerable y siendo coronel de la República de Colombia.
Labels: al General José Antonio PáezCentauro de los Llanos, batallas, La Toma de las Flecheras

Tomado de:
http://verdaduniversaldivina.blogspot.com/2010/08/paez-el-heroe-de-las-queseras-del-medio.html
Posted in Autor: ©Giuseppe Isgró C. By Giuseppe Isgró C
El 13 de junio de 1790, nació uno de los máximos héroes de la Patria y uno de sus hijos más ilustres: José Antonio Páez. La hazaña cuyo recuerdo emocionaba más al General Páez, era la de “las Queseras del Medio”, donde con un selecto grupo de 153 hombres, logró una de las más grandes victorias militares de la historia.
Estando Bolívar en Apure, y los realistas, al mando de Pablo Morillo, en las del río Arauca, en la margen izquierda del sitio conocido como “las Queseras del Medio”, llamó a Páez, a quien, -según relato del General Guzmán Blanco, que le contara uno de los héroes-, le dijo, frente a los demás jefes patriotas: -“Qué clase de valor es el suyo, General Páez? -¿Qué especie de jinetes tiene usted que no puede hacer una simple diversión al enemigo, una recorrida siquiera para tantear sus posiciones?
A lo cual, Páez, le respondió: -“Mi General, yo no sabía que en un Campamento en que “Vuecencia” es el Jefe me fuese permitida ninguna iniciativa: excúseme “Vuecencia”, que yo espero reparar la falta que involuntariamente haya cometido”. –“Diga usted, le contestó Bolívar”. –“Yo conozco, le refiere Páez-, un vado que está más arriba, y, si “Vuecencia” me deja escoger 150 jinetes y los jefes y oficiales que me acompañen, saldré esta misma noche, y mañana, antes del mediodía, espero estar inquietando a Morillo”. –“Muy bien, muy bien, respondió Bolívar; eso es lo que yo esperaba de usted”.
Era el dos de abril de 1819, y en la madrugada siguiente estaría cumplida la hazaña; constituyendo fecha gloriosa en los anales del valor, del heroísmo y de la libertad patria. Páez escogió 153 hombres, los dividió en siete grupos, puso al mando de cada uno a: los coroneles: Francisco Carmona; Francisco Arismendi; Cornelio Muñoz; los Tenientes coroneles: Juan Antonio Mina, Juan Gómez, Fernando Figueredo y Juan José Rondón. Su jefe de Estado Mayor era el General Justo Briceño; reservándose un grupo que dirigió personalmente él.
En primer lugar, atraviesa el río, se acerca a un lugar donde se encontraba una avanzada del ejercito realista, tomándola prisionera; luego, encuentra una segunda avanzada, denominada Gran Guardia, con iguales resultados. Acto seguido, realizaría la gran hazaña de las Queseras del Medio. Páez estaba fuertemente motivado, debido a que se encontraba ofendido en su amor propio, por cuanto, un realista pasado al bando patriota le había referido que Pablo Morillo planeaba capturarlo y hacerlo prisionero, en una de esas tantas escaramuzas, mediante las cuales, -con pleno dominio del arte de guerrear, y emulando al gran estratega romano Fabio Máximo, quien para desgastar al enemigo de Roma, Aníbal, empleó estrategia similar a la que usaba Páez, indicio certero de que éste, en 1819, ya había leído las Vidas Paralelas, de Plutarco, tal como conocía ya La Ilíada y La Odisea, de Homero. Por ejemplo, Páez, para privar al enemigo el acceso a pertrechos, provisiones y refugio, previa consulta con la Población de San Fernando, quemó el pueblo completo. Luego, prendía fuego a grandes extensiones de pastos, con exterminio del ganado yacente, lo cual privaba de alimento a los realistas y a la vez los corría de los lugares donde acampaban. De noche, amarrando cueros secos a las colas de caballos salvajes, -al igual que Aníbal utilizaba bueyes-, los lanzaba a los campamentos realistas, creando grandes estragos y alarmas, que los mantenían en vilo, y, además, en constante inquietud.
Igualmente, Páez, regularmente, atacaba a los realistas con un puñado de hombres, pero sin involucrarse en la batalla, hacía que huía, llevando a los realistas a lugares peligrosos dentro de los morichales, donde, tanto los cavallos como los jinetes, generalmente, quedaban atrapados.
Morillo estaba claro que sin Páez como líder los llaneros dejarían de ser tan peligrosos. Dentro del plan del día, Páez calculó hasta donde llegarían los proyectiles enemigos, mando a poner señales después de las cuales, en el ataque, no se debía pasar; y, atacando, al acercarse a la señal, los realistas dispararon, perdiéndose el efecto de la carga, para acto seguido, Páez y los suyos, simulaban un escape, yendo en pos de ellos Morillo y los suyos, por considerar que abandonaban la batalla.
Páez, intenta inducirlos hacia el sitio donde le tendía una emboscada con uno de sus grupos. Morillo, trata de envolver a Páez y los suyos, con dos alas laterales, para hacerlo prisionero, lo cual estuvo muy cerca de lograr. Luego, a una orden de Páez, con voz de trueno, diciendo: -“vuelvan cara..s”, esos intrépidos héroes se volvieron al ataque, lanzas en manos, introduciéndose en las desconcertadas filas realistas por el centro, a quienes, en lucha cuerpo a cuerpo, fueron diezmando, una parte por la lucha directa, y, la mayor parte, por cuanto los llaneros, conocedores del terreno, fueron llevando a los realistas a los lugares peligrosos por los morichales y del río Arauca, en los cuales, -los realistas-, por lo regular, entraban pero no salían.
El gran desconcierto que tal estrategia provocó entre los soldados realistas, creó tal terror que los indujo a un abandono desordenado de la batalla, causando, ellos mismos, gran estrago entre sus propias filas.
Morillo, al resguardo de un bosque, llegada la noche, pudo salvar buena parte del ejercito, y recuperar el ánimo de los suyos; pero, sus bajas fueron cuantiosas, mientras que, en las filas patriotas, sólo hubo dos bajas y seis heridos; con deceso de uno de ellos al día siguiente.
Ya estaba sellada la gran victoria. Un puñado de 153 hombres puso en jaque, diezmándolo, a un ejército de 7.000 hombres entrenados en la guerra contra Napoleón.
Nada igual relata la historia. Pero, el impacto psicológico fue aún mayor. Morillo comenzaba a ver la “imbatibilidad” del ejército patriota. Páez y sus hombres, cual Aquiles, esperan su Homero para relatar tales hechos heroicos. Todo este prodigio de valor, heroicidad, patriotismo y habilidad, tenía por testigos, montados sobre las copas de los árboles, a Bolívar y al resto del ejercito patriota, quienes expectantes, con gran admiración, contemplaban tan sorprendente e incomparable hazaña.
Al regreso de Páez, con sus soldados, Bolívar lo abraza, felicitándolo y, en seguida, los premia a todos, con la Cruz de los Libertadores, lanzando la proclama: -“A los bravos del ejercito de Apure”, en cuya parte final, expresa: -“¡Soldados, lo que se ha hecho no es más que el preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas”.
El profesor José A. Febres Guevara, en su excelente obra: “Los héroes de las Queseras del Medio”·, ha sintetizado, en un bien documentado trabajo, la vida de los 153 héroes. Muchos de ellos, participarían, después, de las batallas de Boyacá, Carabobo, la toma de Puerto Cabello, Junin y Ayacucho. La proyección de “las Queseras del Medio”, su efecto glorioso y estímulo electrizante en la elevada auto-estima del ejército patriota, hay que verlo en la globalidad de la Guerra de la Independencia.
Páez, con el pasar del tiempo, seguiría prestando sus valiosos servicios a la Patria.
Adelante.
Labels: al General José Antonio PáezCentauro de los Llanos, batallas

General. José Antonio Páez en su traje de Llanero
Litografía Tomada de la Edición de su Autobiografía de 1867. De 0,22 x 0,135
jueves 29 de julio de 2010
En estos tiempos en los cuales defender a los “enemigos” del régimen es un delito, me atrevo a escribir sobre uno de los personajes de nuestra historia más vilipendiado por el chavismo, el “Boves bueno”, el taita de los lanceros, el centauro del llano, el General José Antonio Páez.
Erguido sobre el lomo de su caballo, rodeado de la polvareda que levantan los cascos de las bestias que cabalgan sus hombre que a todo tropel se abalanzan contra la metralla enemiga, viendo a sus rivales en rigoroso uniforme hondeando las banderas del Rey, se ve el cuerpo vetusto y gallardo de quien es el amo y señor de la planicie llanera venezolana.
Las balas de sus rivales no lo tocan, a sus lados yacen los cadáveres de sus compañeros agujerados por el aguacero de plomo que cae de las filas de los españoles, él firme levanta la voz que se dispersa por toda la batalla gritando: Viva la Libertad, carajo.
El general que con 157 hombres derrotó en la batalla de Las Queseras del Medio, a las trompas realistas, que lo cuadriplicaban en número, el mismo que fue el ejecutor del plan maestro del Libertador Simón Bolívar en la batalla de Carabobo, que dio la libertad por completo a la república.
Éste hombre que es visto por muchos como inculto, pero escasas personas recuerdan su faceta de músico, compositor, y actos de teatro, nadie trae a colación que es el creador de la república, el fundador de la nación, un hombre que gobernó a Venezuela en tres oportunidades y logró el reconocimiento internacional, legalizó a aquella nación repleta de montoneros, le dio cuerpo al Estado Nacional.
El General Páez, quien derrotó a los españoles asestándole los más duros golpes durante la Guerra de Independencia, es hoy maltratado e insultado por los llamados chavistas, que poseen el tupé casi obsceno de llamar al gran jefe de los “Bravos de Apure”, traidor a la causa libertaria.
Los venezolanos debemos de reconocer quienes son los verdaderos traidores a nuestra nación, aquellos que la han regalado a las bahías caribeñas de la isla de Cuba, a aquellos que han repartido nuestras riquezas en Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, aquellos que han vivido simplemente para menospreciar nuestra propia calidad humana y recuren a profesionales de otras naciones ha hacer los trabajos que pudiéramos realizar los criollos.
José Antonio Páez, es el representante de los llaneros, de todos y cada uno de los venezolanos que amamos esta república y que hacemos todos los esfuerzos necesarios y alcanzar nuestras metas, que no son otras que consolidar a Venezuela, como un territorio para la libertad, como lo había soñado el Generalísimo Francisco de Miranda y el Libertador Simón Bolívar.
Labels: al General José Antonio PáezCentauro de los Llanos, batallas, Biografía, Deschavetizar, General José A. Páez
Labels: batallas, General José Antonio. Páez

Labels: al General José Antonio PáezCentauro de los Llanos, batallas, Biografía

Labels: Anecdotas, batallas, Bibliografía, Deschavetizar, General José A. Páez

Labels: Anecdotas, batallas, Bibliografía, General José Antonio. Páez

Labels: Anecdotas, batallas, Biografía, Deschavetizar, General José A. Páez, Presidentes de Venezuela, Valores Nacionales

Labels: Anecdotas, batallas, Biografía, General José A. Páez