Saturday, November 1, 2008

El Bolívar de Páez Manuel Felipe Sierra

Tomado de El Nacional / Noticiero Digital
Octubre 31, 2008
El general José Antonio Páez, como se sabe, no es santo de la devoción del presidente Hugo Chávez. En su propósito de construir un relato histórico propio que le ofrezca sustento a su proyecto revolucionario se vale de la falsificación de hechos, la alteración de situaciones aunque éstas ya sean ampliamente conocidas en la historia y, por supuesto, la interpretación caprichosa y tendenciosa del pensamiento de personajes con actuaciones decisivas para perfilar la Venezuela de hoy.
Así como se abusa del culto zamorano (magnificando el papel de Ezequiel Zamora en la Guerra Federal) se estigmatiza o se desconocen los méritos de José Antonio Páez como fundador de la República.
Chávez ha llegado en este camino, incluso, a plantear la conveniencia de desenterrar los restos del prócer del Panteón Nacional, como en una tardía revancha de honor bolivariano ultrajado.
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La excelente revista El Desafío de la Historia que edita Asdrúbal Baptista, y que cumple con éxito la tarea indispensable de refrescar nuestra memoria histórica, ha rescatado en su número 5 una entrevista que le hiciera el colombiano Teodoro Valenzuela a José Antonio Páez en Nueva York, en 1871, y dada a conocer por el escritor Antonio Narváez en la prensa bogotana en 1890. El texto reposa en el archivo de la Fundación John Boulton.
El caudillo llanero relata sus andanzas en el fragor de las batallas. Confiesa, por ejemplo, que en Carabobo “le templaban las piernas” y cuenta cómo logró “mojar” a 43 enemigos en las Queseras del Medio. En este sentido, son más que valiosos, oportunos, sus juicios sobre Bolívar. Valenzuela le pregunta: “¿Bolívar era personalmente valiente?”. Páez responde: “Sí, era muy guapo; no era más que se presentara el enemigo, sacaba su sable -Bolívar nunca usó espada- y entraba adelante como el mejor. Pero no era militar -agregó- no pensaba sino en batirse y batirse, y por eso muchas veces me perdió la tropa que yo había organizado”.
El escritor repregunta: “¿Cómo se explica, general -le dije una vez-, que Bolívar, que no era sino un ‘coronelito’ de milicias de Caracas, débil de cuerpo y tan joven, los dominó a ustedes, y sobre todo a los llaneros rudos y casi salvajes?”. “Mi doctor -contestó- porque el Libertador era muy grande”. Y quien responde no es propiamente un personaje menor en la epopeya de la Independencia.

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