Monday, June 1, 2009

Solo nos sostendremos con lanzas (Gral. José Antonio Páez)


Mural en la Casa Páez en la Ciudad de Valencia que representa la Batalla de las Mucuritas del 28 de enero de 1817

Oscar J. Márquez



Como señalamos en la publicación anterior a finales de diciembre de 1816 el Genera Pablo Morillo, se dirige a Venezuela junto a Latorre, presuntamente para batir al General José Antonio Páez, quien era el primero de los jefes rebeldes que se encontraba en posesión de las llanuras en su vía principal de aproximación a San Fernando de Apure y el centro de Venezuela.

El ejército de Morillo había penetrado a Venezuela con dos fuertes divisiones. La primera por Cúcuta, dirigida por el Coronel Calzada. La otra división, mandada por el Brigadier Don Miguel de Latorre quien había salido de Santa Fe de Bogotá el 16 de noviembre, partiendo posteriormente de Sogamoso el 6 de diciembre, atravesando la cordillera hasta Pore . Calzada y Latorre se reúnen en Guadualito, y emprenden la marcha con un ejército de cuatro mil hombres aguerridos, entre ellos mil setecientos de caballería, la mayoría de ellos llaneros, que comandaba el coronel Rámos. Sin embargo estos desconocían las posiciones ocupadas por Páez.


Páez a su vez se hallaba en Mantecal, y tenía concentradas sus fuerzas entre Arichuna y los Setenta a la derecha del Apure. El Ejército realista procedió a marchar el 27 de enero de 1817, hasta el pueblo de San Vicente por la misma orilla del Apure, dirigiéndose a San Fernando. Con la convicción según las informaciones dadas a Morillo de que Páez a lo sumo podría reunir doscientos o trescientos “...bandidos, hambrientos, desnudos y mal armados...”


La Batalla de Mucuritas



Sin embargo Páez, conocedor de esas extensas llanuras pensaba atraer a la fuerza expedicionaria a una sabana escogida de antemano por él y con este fin destino una columna de caballería para que observara a los realistas, y en caso de que fuse atacada y perseguida se fuese retirando para conducirlos a un punto seleccionado previamente.


Dicha columna era poco numerosa y Latorre la hizo perseguir pensando que no había más fuerzas enemigas. Así continuo la persecución, cuando inesperadamente al salir a una amplia llanura se le presento, el 28 de enero, todas las fuerzas de Páez, que ascendían a unos mil jinetes.


Latorre, ante los patriotas procedió a formar su infantería en columnas cerradas, cubriéndola con la caballería a la retaguardia y en sus alas. Páez, solo tenía jinetes armados de lanzas, algunas de las cuales eran del árbol llamado “Albarico”. Por lo que no podía exponerse a los tiros de la infantería realista, proponiéndose separar la caballería española de su infantería.


A tal efecto formo dos columnas poco fuertes y les ordeno atacar los flancos españoles, indicándoles a sus comandantes que se fueran retirando, para que los persiguieran los realistas y estas a su vez pudieran ser envueltas por otras dos columnas de caballería preparadas previamente con este fin. Esta sencilla pero magistral maniobra dio sus resultados.

Los escuadrones enemigos persiguieron a los patriotas fugitivos según ellos: separándose un largo trecho de su infantería y de repente los formidables escuadrones de Páez, volviendo caras, destrozaron en gran parte, o dispersaron a toda la caballería realista (llanera), compuesta por los criollos que mandaba Remigio Rámos; escapando solamente doscientos húsares europeos que avanzaban con menos ímpetu que los soldados de Rámos. Protegiéndose estos nuevamente bajo la línea de fuego de la infantería.

Seguidamente Páez, ordeno prenderle candela a la alta paja que cubría la sabana, la que estaba completamente seca por ser verano. Con cincuenta de sus hombres que había seleccionado y dispersado en ella de antemano con este objeto y a los pocos minutos estuvo incendiada toda la llanura. La infantería española se formó en cuadro para resistir a su vez los ataques de la caballería de Páez. Rodeados por esta, envueltos en fuego y humo, tuvieron la fortuna de hallar una vaguada en que la maleza estaba húmeda, metiéndose en ella Latorre con sus tropas y así poder salvarse de una mayor pedida a la ya sufrida. Era el primer revés sufrido del Ejército Expedicionario Español de Pablo Morillo.

Al amanecer del día siguiente Morillo se les incorpora para continuar la marcha protegiéndose por los bosques (matas o montaña para el llanero) de la ribera derecha del Apure hasta llegar a San Fernando, teniendo siempre a la vista la caballería de Páez. Los realistas habían perdido toda su maniobrabilidad y acción.

Páez por su parte quedo poseyendo todos los llanos mas allá de la ribera derecha del Arauca hacia los llanos del Casanare y del Apure con la entera libertad de caer sobre las llanuras de Barinas o de la Provincia de Caracas cuando así lo quisiera.

Sería el mismo Comandante del ejército Expedicionario realista Pablo Morillo, quien posteriormente señalara: “...catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me hicieron ver que no eran una gavilla de cobardes poco numerosa, como me habían informado, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de S.M. El Rey...”


Aunque Páez, en su comunicación no le da los detalles a Simón Bolívar, en la acción bélica de las Mucuritas serán los propios españoles quienes se encargaran de reseñarlo para la gloria del Centauro de los llanos al utilizar este la táctica violenta y escocida de incendiar la sabana llanera para dispersar y quemar al enemigo encuentro este que duro siete largas horas ejecutándose solo a punto de lanza.


Presentamos a continuación una escueta narración escrita por el General Páez a Simón Bolívar del 17 de febrero de 1817. Desde su Cuartel General en el Caño del Rosario. En los Llanos de Apure informándole al respecto.


18 de febrero de 1817.


Excmo. Señor Jefe Supremo


“... si Boves destruyó en años pasados la República fue porque era dueño de todas las caballerías. Las circunstancias porque V.E. me invita a trasladarme de estos países a esos, para incorporarme y formar una reunión, me parece que ha variado. El aparato con que se anunciaba la venida de Morillo con sus tropas, es lo que puede haberla motivado, pero este bárbaro apenas trajo del Reino poco más de mil infantes, la mayor parte reclutas y 800 caballos, a pesar del aparato con que se anunciaba su venida y se creía positiva la destrucción de mi ejercito.

El 28 de enero último le hice ver la diferencia que hay de mis tropas a las suyas; la misma fama que el esparció de que venía a destruirnos nos alentó y nos preparamos a la defensa. Fui informado que los Brigadieres Latorre y Calzada habían ocupado a Guadualito y que el mismo Morillo en persona conducía a ejército: me puse en movimiento y tomé las medidas necesarias para destruirlo, a pesar de no tener todos los elementos suficientes para una acción decisiva.


Ya venían marchando sobre mis tropas que sitiaban a San Fernando de Apure, cuando montada perfectamente el ala izquierda de mi ejército, compuesta de 1.300 caballos, les Salí al encuentro en las sabanas de Margarita frente de Banco Largo ( Batalla de las Mucuritas): allí presentaron el combate con más de 1.000 infantes y 800 caballos; la acción duró desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, en que destruida totalmente toda su caballería, y después de haber sufrido una gran pérdida su infantería, se retiro ésta en columnas sólidas hasta los montes de Apure, a cuyo abrigo se salvó el resto, quedando en nuestro poder más de 300 caballos de madrina, tres cajas de guerra con sus pitos, dos cargas de pertrechos, algunos fusiles y carabinas, multitud de lanzas, los equipajes que traían, multitud de prisioneros y el campo cubierto de cadáveres.


Unánimemente aseguraron los prisioneros que las fuerzas que acababa de batir era toda la que vino de la Nueva Granada mandada por Morillo, que había quedado sólo con cuarenta hombres de su guardia en un hato distante siete leguas de su campo de batalla. Dos días después repasó este cobarde el Apure, se reunió con los restos de su ejército en el Paso del Frio y de allí emprendió su marcha hacia San Fernando por las costas de los ríos de Apure y Apurito, sin que mis tropas se lo pudiesen estorbar por consistir en sólo caballerías.

Este ha sido el resultado de la primera campaña en Venezuela de Morrillo. He ofrecido a estos pueblos no desampararlos y sostenerme sólo con lanzas, mientras recibo los auxilios que he rogado a V.E. se sirva proporcionarme y que no me remitirá a la mayor brevedad, pues los momentos son preciosos y debemos impedir que Morillo, Calzada, Latorre y Gorrin, que están encerrados en San Fernando, se hagan de los pocos caballos útiles que hay de ese otro lado del Apure en las inmediaciones de Calabozo y San Jaime que debemos ocupar a toda prisa: mi permanencia en estos Departamentos es tan indispensable como que tengo diez mil caballos empotrerados, además de los en que se halla perfectamente montado el ejército y de otros diez mil o más que mantengo en las sabanas de estos vecinos, defendidos por mis tropas y que no puedo recoger con la precipitación que seria preciso si me pusiese en marcha para el lugar que V.E señala, y de los cuales el enemigo se apoderaría y estarían entonces por ellos las ventajas que ahora gozamos nosotros, no dudo un momento que V.E., que ansia tanto la salvación de Venezuela, me remitirá inmediatamente el auxilio de fusiles y municiones que pido, y que la Republica será libre dentro de muy pocos días, pues estoy seguro de destruir los enemigos de San Fernando que son los únicos que quedan. Tengo sobre dos mil mulas empotreradas pertenecientes al Estado y prontas para destinarlas a su servicio siempre que se necesiten. De nuevo encarezco a V.E. la remisión del auxilio que pido, como único medio para salvar tanto este ejército como el que está en esta plaza. El Capellán General del ejército, ciudadano presbítero Venancio Becerra, pasa cerca de V.E para que lo informe a la voz de las circunstancias y pormenores que V. E quiera saber sobre este ejército.

Cuartel General en el Caño del Rosario

José Antonio Páez


Tomado de
: Bolívar Epistolarios Bolívar-José Antonio Páez, José Antonio Páez-Bolívar. Caracas: Servicio Grafico Editorial S.A 1983. Págs. 220


Bibliografía

Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Serie Fuentes para la Historia Republicana de Venezuela. Vol. 17: Juicios sobre la Personalidad del General José Antonio Páez, Caracas, 1974.

Bolívar Epistolarios Bolívar-José Antonio Páez, José Antonio Páez-Bolívar. Caracas: Servicio Grafico Editorial S.A 1983. Págs.

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