Monday, June 11, 2012

"Centauro de los llanos" y "León de Payara"

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Tomado de:

Lic. Sir Augusto Ramírez Gamboa

Especialista en Ciencias Sociales y Gerencia Educativa


En la guerra de independencia de Venezuela, brotó de la tierra llanera un hombre férreo que supo destacarse por su carácter fiero y voraz como el fuego. Sin duda alguna, me refiero a "El Catire” José Antonio Páez, quien nació en Curpa, estado Portuguesa, el 13 de junio de 1790.

Aquel humilde muchacho, séptimo de ocho hermanos gestados por Juan Victorio Páez y María Violante Herrera, pronto se dedicó a las actividades comerciales por lo pobre de su hogar. Precisamente, por situaciones adversas, en 1807, al resistirse a un atraco, dio muerte a uno de cuatro asaltantes que lo embistieron en el bosque de Mayurupí, actualmente situado entre la autopista Centro-Occidental, del estado Yaracuy. Esa tragedia, lo motivó a huir hacia los llanos de Apure, donde se empleó como peón en el hato La Calzada, perteneciente a Manuel Antonio Pulido, político y prócer de la independencia venezolana.

Después de un largo período en La Calzada, se aposentó en el estado Mérida, específicamente en Canaguá. Allí contrajo matrimonio con Dominga Ortiz, el 1 de julio de 1809, y de cuya unión nacieron dos hijos, Manuel Antonio y María Rosario.

A mediados de 1810, entró a formar fila en el escuadrón de caballería creado por Pulido con la intención de repeler al gobierno español. Luego, estuvo buen tiempo en Barinas con el gobernador Antonio Tíscar y de allí se fue nuevamente a Canaguá, donde derrotó al comandante español Miguel Marcelino, motivo por el cual fue ascendido a capitán.

Adalid
Con el grado de teniente coronel, luego de los combates del Banco de Chire y de Mata de la Miel,  Páez se reunió con una junta de oficiales colombianos y venezolanos en Villa de Arauca, Colombia, quienes intentaron constituir un gobierno provisorio, al cual llamaron “Gobierno de Guasdualito”.  No estuvo de acuerdo con esas elecciones e inmediatamente retornó a Venezuela, y allí se reunió con varios militares, donde consagró su liderazgo como líder republicano de la guerra de los llanos y a la víspera fue ascendido a general de brigada. Ese primer encuentro de Páez y Simón Bolívar, el 30 de enero de 1818, en el hato Cañafístola, fue de gran trascendencia no sólo para ambos guerreros, sino también para la historia de la guerra de independencia, la cual culminó con la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821.

“Volver caras”
La acción de Páez en la Queseras del Medio fue quizás una de sus hazañas más famosas, previa a la Batalla de Carabobo. Allí, demostró su gran estrategia como militar y su ingénito arrojo como hombre de los llanos. Bolívar llegó a Apure en 1819, y se encontró con él en las riberas del río Arauca para fijar pauta de ataque al general español Pablo Morillo, quien estaba apostado en las Queseras del Medio. Atravesó el río con su ejército de lanceros, y tuvieron que nadar casi tres kilómetros para llegar hasta el campamento de Morillo. En el lugar, organizó astutamente a sus guerreros en varios pelotones y los mandó hacia el enemigo. Morillo, al ver a Páez, ordenó el ataque de su caballería de lanceros y de carabineros, y mantuvo en cautela en todo el centro, a su infantería y artillería.

De manera inteligente, Páez obligó a su gente a retirarse hacia las unidades de infantería de Bolívar, y así logró dividir a la caballería realista en dos unidades, quienes inocentemente pretendieron rodearlo por los lados. Inmediatamente, atacó a los soldados que estaban en el centro y consiguió confundirlos. Los carabineros de Morillo que aguardaban por Páez y su ejército, en medio de aquel enredo enfrentaron a sus propios compañeros, lo cual terminó en un verdadero caos para las tropas enemigas.

La furia por la burla e impotencia de la caballería realista fue tan grande, que aún así, quisieron perseguirlo junto con sus lanceros que huían afanosamente. Fue entonces, cuando gritó a sus hombres la famosa frase de “Vuelvan Caras”, que algunos historiadores, afirman que la expresión real, fue ¡vuelvan carajos! Los lanceros de Páez se regresaron y vencieron en contraataque a los españoles.

Primer presidente
A mediados de 1823, José Antonio Páez fue nombrado por Bolívar como comandante general de las provincias de Caracas, Barinas, Barquisimeto y Apure, distritos militares de aquella época en la cual estaba dividida Venezuela. La Gran Colombia, conformada por los territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá, era presidida por Bolívar y Francisco de Paula Santander como vicepresidente. Ya por el año de 1826, fueron muchas las opiniones encontradas por varios líderes de la corriente independentista y uno de ellos fue precisamente Páez, quien lideró un movimiento denominado “La Cosiata”. Esto molestó mucho a Santander y quiso hacerle un juicio a Páez en Bogotá, lo cual abrió mucho más la brecha para la disolución de la Gran Colombia.

Desde la ciudad de Valencia, se inició todo el trabajo para abrir elecciones en Venezuela y el 27 de mayo de  1830, el Congreso Constituyente lo juramentó como presidente de la nación y dos meses después, se eligió por elección popular, al licenciado Diego Bautista Urbaneja, como vicepresidente.

Músico
Una de sus facetas poco conocida es la de músico. Cantaba muy bien con voz de barítono, ejecutaba el violín y el piano. Gracias a una publicación que hizo el historiador Carranza, fundador y primer director del Museo Histórico Nacional de Argentina, sobre su biografía y anécdotas personales durante sus servicios diplomáticos  en Buenos Aires a mediados del siglo pasado, descubrió el manuscrito de un “Cuaderno de Música de José Antonio Páez”.

Este importante material histórico, fue recuperado por los investigadores y jóvenes músicos Juan de Dios López Maya y Alfredo Tinoco. En mayo de 2005, la Orquesta Sinfónica Venezuela, dirigida por el maestro Alfredo Rugeles, el tenor Víctor López y el Coro de Ópera Teresa Carreño, interpretó parte de algunas obras de José Antonio Páez, como “La flor del retiro”, “El pescador”, “Escucha ¡Bella María!” y “Sanctissina”.
  
Pensamiento
Páez en su autobiografía apuntó: "Nunca sabrá la juventud del mañana, todos los sacrificios y privaciones de los que hicimos la independencia".
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