Friday, January 23, 2009

El General Páez Concede una Oportunidad Frente al Decreto de Guerra a Muerte



Una representación Grafica imaginaria del General José Antonio Páez en el Centauro del Llano. Dibujado por Ángel Parra.


En el campo de batalla suelen ocurrir desmanes y arbitrariedades más aun en la guerra de independencia de Venezuela que fue la más violenta y sanguinaria en la América española donde las tres cuartas partes de su población perecieron.


Ante los numerosos crímenes cometidos por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas (españoles) luego de la caída de la Primera República.
Según el testimonio del Licenciado Francisco Heredia, monárquico y Oidor y Regente de la Real Audiencia de Caracas narra en sus “Memorias”, que un fraile capuchino de las misiones de Apure que formaba parte de las tropas de Monteverde, exhortó en una ocasión “... en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no dejasen vivo a nadie...” Bolívar en esos momentos ejercía las operaciones conocidas como la Campaña Libertadora de 1813, al recibir tal información de los desmanes como el relatado por Francisco Heredia, lo llevó a expresar el 8 de junio del citado año en Mérida: “...Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte...”. Razones estas que obligan a Simón Bolívar a dictar en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. Su célebre documento conocido como la “Proclama de guerra a muerte”.


La siguiente es una narración del Gustavus Hippsley legionario Británico, conocido como uno de los detractores del Libertador Simón Bolívar, quien fue contratado en Londres por Luis López Méndez a fin de que organizara un regimiento de caballería.


Por razones económicas, y desacuerdos abandono el territorio de lo que era Venezuela en ese entonces regresando a su patria donde entabló una querella contra Luis López Méndez por incumplimiento de contrato.


Lo cierto del caso es que este británico escribió una interesante obra titulada “A Narrative of the Expedition to the rivers Orinoco and Apure in South America” Publicado en Londres en 1819, donde narra sus experiencias, refiriéndose a al General Páez de la siguiente manera:


Debo de distraer durante unos minutos más la atención del lector mientras refiero otra anécdota de este hombre. Desde que l General Morrillo se negó a dar cuartel, nunca se supo que Páez le perdonara la vida a algún prisionero. Sin embargo, en la batalla de Calabozo, tras haber hecho una o dos cargas exitosas con las que obligó a los realistas a retroceder, trajeron a su presencia a un oficial español que había caído prisionero; el hombre iba montado. El General Páez le hizo algunas preguntas y luego le ordenó a su “hombre del negocio” que ejecutara su tarea. El oficial español imploro penosamente por su vida. “Bueno cabalgue hasta aquel árbol allá”, le dijo Páez señalando a cierta distancia. “Cuando llegue, huya lo más pronto que pueda y tenga el cuidado de que no lo alcance”.


El oficial obedeció y cuando llegó junto al árbol echó un vistazo a sus espaldas y emprendió su carrera. Páez lo persiguió y le dio alcance; a punto estuvo de atravesarlo con la lanza cuando con gran presencia de ánimo le dijo: “El General es demasiado noble para permitirse una ventaja. Mi caballo está cansado y no ha podido galopar; pero si usted, General, me da el suyo y la misma libertad, pienso que podría salvar la vida. Hecho”, respondió Páez y enseguida el español monto en su caballo. Se fijó una distancia otra vez; el español cabalgó hasta el punto señalado y la persecución comenzó nuevamente. Mientras tanto Páez había montado el fatigado caballo del realista. Partió de nuevo, ganó terreno, y como a las dos millas vino a dar con el infeliz español que cayó fulminado bajo la lanza del General rebelde. La carrera fue presenciada por centenares, y el aire pronto se llenó con los gritos de aclamación dirigidos al intrépido y feroz Páez.


Tomado de: Hippisley, Gustavus. A Narrative of the Expedition to the rivers Orinoco and Apure in South America; Which salied from England in November 1817, and joined the patritic forces in Venezuela and Caracas. Londres: John Murray, 1819, Págs. 416-421.

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2 Comments:

At May 19, 2009 at 7:58 AM , Anonymous leonardo said...

gracias por la información, me alegra que en este país, todavia hay gente que se dedica a disponer un poco de su tiempo para dedicarselo a nuestra historia y cultura, felicidades por tu blog... mgy

 
At December 14, 2009 at 12:59 PM , Anonymous Francisco said...

Muy buena la información
Elegí como tema independencia de Venezuela para un final de historia, y me va a servir para darle bastante color al coloquio.
Saludos desde Argentina

 

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