Sunday, September 30, 2012

El Catire Páez vence de nuevo doscientos años después

http://www.eldiarioexterior.com/el-catire-paez-vence-de-41347.htm


Tomado de:


La injuria proselitista al General José Antonio Páez ha deformado sus fundamentales aportes a la Historia Republicana de Venezuela.

Por Agustin Moreno Escobar

Actualizado 29 septiembre 2012

La historia de un pueblo, constituye su memoria, un conjunto enorme de hechos ocurridos en el pasado, realizado por personas, cuyas acciones tienen reflejo en el presente. La historia constituye el legado invaluable dado a las nuevas generaciones, y es deber ineludible del gobierno velar por su preservación legitima y veraz. Cuando se incurre en la manipulación de los hechos históricos con fines políticos, ajustandola a conveniencia, "creando " historia a gusto del consumidor, se comete un crimen, y si además, en el proceso se injuria a los personajes que participaron en estos hechos, el crimen tiene agravantes. La historia, la memoria de un pueblo no puede ser cambiada, ni interpretada de forma parcial, porque ya no será historia, sino simples leyendas.

Esta breve introducción tiene como objeto, iniciar el tema que en esta oportunidad nos ocupa, y es el juicio moral que en fecha reciente ha iniciado el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en contra del General en Jefe José Antonio Páez, héroe de la Gesta de Independencia: lo acusa de traidor a los ideales de Unidad Americana del Libertador Simón Bolívar, en los hechos ocurridos en el Departamento de Venezuela entre los meses de Abril y Diciembre de 1826, hechos conocidos como La Revolución de los Morrocoyes o la Cosiata. Estas son algunas de las afirmaciones hechas por Chávez sobre Páez.

General José Antonio Páez
“Voy a quitar a Páez de mi despacho. No voy a destruir la obra porque es de Tito Salas, pero no merece estar en el despacho presidencial junto con Bolívar y Sucre, fue un traidor” 15/10/2006
“Nos enseñaron a admirar a Páez y a Gómez. Se hablaba del Benemérito General Gómez…Y del León de Payara…León para la oligarquía… grandes traidores de nuestra historia” 28/12/2006
“No hay corrupto del tamaño de José Antonio Páez y lo tenemos aquí en el Panteón, la oligarquía lo trajo aquí al Panteón claro y lo sembró aquí, no debería estar aquí desde mi punto de vista, el traidor José Antonio Páez” (17/12/2006)

Los eventos que se detallan pertenecen al periodo histórico de finales de Guerra de Independencia de Venezuela, época comprendida entre 1821 y 1830. Analizar hechos del pasado desde la óptica del presente, implica mucha prudencia, ya que los estándares y normas del siglo XIX son radicalmente distintos a los actuales.

En segundo término, debemos precisar la situación en la que se encontraba Venezuela en ese periodo de tiempo, época de gran convulsión y cambios, donde las decisiones que se tomaron tienen su raíz en las circunstancias del momento.

Y en tercer lugar, las personas que intervinieron en estos hechos, sus orígenes, sus motivaciones y el objetivo de sus acciones, teniendo claro estas premisas, comenzaremos por realizar una aproximación al perfil biográfico del General José Antonio Páez.

José Antonio Páez Herrera de Mendoza Xaimes de Agüero nace en Curpa, antigua Provincia de Caracas (Hoy Estado Portuguesa), el 13 de junio de 1790 en una familia muy humilde y numerosa de origen español-canario.
Debemos señalar que la estructura social de Venezuela durante el período colonial estuvo caracterizada por un férreo sistema de castas. Los denominados Blancos de Orilla provenían fundamentalmente de las Islas Canarias o de otras regiones españolas y se dedicaban a ejercer oficios artesanales, además de ser comerciantes. Vivían en los alrededores de las principales ciudades. La casta de procedencia de un individuo, determinaba de forma irrefutable el alcance social al que podía aspirar y alcanzar, sin importar sus logros y esfuerzos educativos o económicos. Las Leyes de Indias, el principal instrumento jurídico y elemento por excelencia de la dominación española en los territorios del continente hoy llamado América Hispana, establecían las normas de comportamiento de cada grupo social y, por consiguiente, regían los aspectos esenciales para el desarrollo de la vida en sociedad. Un ejemplo era el acceso al sistema educativo, o las normas y criterios para poder contraer matrimonio[1].

Sin embargo para el joven José Antonio, la Providencia tenía reservado un destino diferente. En 1807 a la edad de 17 años cuando regresaba de un viaje de negocios desde Cabudare (actual Estado Lara), fue asaltado por cuatro bandoleros en el Sitio de Mayurupí, actualmente Sabana de Parra, Estado Yaracuy. Armado con unas viejas pistolas y su sable, dio muerte a uno de ellos y puso en fuga a los demás. Ante el peligro de una posible venganza por parte de los asaltantes y la amenaza de la justicia, Páez huyó hacia los llanos de Apure donde consiguió empleo como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio de Pulido y Briceño León del Pumar. Señala José Antonio Páez en su autobiografía:

"La vida de peón fue el gimnasio donde adquirí la robustez atlética que tantas veces me fue utilísima después. Mi cuerpo, a fuerza de golpes, se volvió de hierro y mi alma adquirió, con las adversidades en los primeros años, ese temple que la educación mas esmerada difícilmente habríapodido darle. Tocóme de capataz un negro alto, taciturno y de severo aspecto, a quien contribuía a hacer mas venerable una poblada barba. Apenas se había puesto el novicio a sus órdenes, cuando, con voz imperiosa, le ordenaba que montase un caballo sin rienda, caballo que jamás había sentido sobre el lomo ni el peso de la carga, ni el del domador. Las sospechas que algunos peones le habían hecho concebir a Manuelote, de que, bajo el pretexto de buscar servicio, había ido yo a espiar su conducta, hicieron que me tratase con mucha dureza, dedicándome siempre a los trabajos más penosos (...)"[2].

Con el estallido de la Guerra de Independencia de Venezuela, Manuel de Pulido, viene a fungir como el contacto fundamental, en lo político y militar, entre el Ejército del Territorio Llanero-Occidental de Venezuela y el Ejército Patriota del Centro. Ofreciendo su apoyo táctico, aprovisionando la causa, con hombres, caballos además de cuantiosas cabezas de ganado, provenientes de dos de sus Hatos, El Pagüey y La Calzada, fue en este último donde conoce a José Antonio Páez, tomándole gran afecto, protegiéndolo e iniciándole en la carrera de las armas, y en la causa pro-independentista[3].

Aquí comienza la epopeya de José Antonio Páez, quien consigue entre 1813 y 1817 organizar a los llaneros sumados a la causa patriótica en un ejército con alta capacidad operativa. Muestra de ello en La batalla de Mucuritas el 28 de enero de 1817, enfrentando la fuerza al mando del español General Miguel de la Torre y sus altamente disciplinados Húsares de Fernando VII con 2.300 hombres de infantería y 1.700 de caballería. Páez estaba al frente de 1.100 jinetes.

“Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes, como me habían informado”, dijo el general Pablo Morillo, el jefe supremo de las tropas españolas en Venezuela, al enviar el parte de la batalla a la Corte de Madrid. Fue Mucuritas la primera derrota del General Miguel de la Torre en Venezuela[4].



El Catire Páez 
José Antonio Páez maneja impecablemente el arte de la Guerra, Estrategia y Táctica. Desarrolló ampliamente el arma de Caballería, dedicando importantes esfuerzos en la creación de distintas unidades de esta arma, empleó con insuperable éxito la llamada guerra irregular, también conocida como guerra asimétrica, usando elementos como la sorpresa y decisión, causaba estragos en las filas enemigas, minando gravemente la moral de los cuadros y de la tropa[6]

Por Agustin Moreno Escobar


Las Queseras del Medio fue la mayor hazaña de la carrera militar del general Páez en esta batalla, El Centauro de los Llanos se enfrentó con solo 150 lanceros, mal vestidos, pies descalzos y sin muchos conocimientos de la guerra, armados solamente con lanzas, al mariscal Pablo Morillo, cuyo ejército tenía 1000 efectivos de escuela, bien comidos y bien vestidos, a quienes venció. Páez sólo perdió a dos de sus llaneros.

Tras esa batalla, Simón Bolívar otorgó la medalla “Cruz de los Libertadores” a los 148 lanceros que regresaron triunfantes con su jefe Páez al frente. Este éxito contra todo pronóstico de Páez y sus llaneros causó ira al rey Fernando VII, quien reclamó duramente a Pablo Morillo que hubiese perdido ante unos hombres que estaban en desventaja numérica, a lo cual el mariscal derrotado contestó por correo al monarca: “Dadme un José Antonio Páez, majestad, y mil lanceros del Apure, y pondré a Europa a vuestros pies”[5]


Comandar con el ejemplo, es una condición indispensable cuando se exige sacrificio del personal subalterno en condiciones de batalla. José Antonio Páez sabía bien este principio, un ejemplo magnifico lo menciona el comandante Charles Brown cuando describe al Centauro de los Llanos: " Su uniforme corriente, en la lucha, son unos pantalones indios, delgados, que le llegan solo a la rodilla, una cobija y un sombrero grande de paja, lleva desnudos piernas y pies, equipado de este modo, monta su caballo y conduce sus tropas a la carga"[7]

El epítome de nuestra gesta emancipadora ocurre el domingo 24 de junio de 1821 en la Sabana de Carabobo. La batalla se saldó como una decisiva victoria de la Gran Colombia que resultó crucial para la captura de Caracas y el resto del territorio venezolano que aún permanecía en poder de los realistas. El poder de los españoles en Venezuela estaba liquidado y esto le permitió a Simón Bolívar iniciar las Campañas del Sur. Venezuela para entonces constituía un departamento de la Gran Colombia. La Constitución de Cúcuta, también conocida como Constitución de la Gran Colombia o Constitución de 1821 fue el resultado del Congreso de Cúcuta que se desarrolló el 30 de agosto de 1821 y cuyo objetivo principal fue crear la la unificación de Nueva Granada, Quito y Venezuela. Sin embargo esta constitución había causado malestar entre los venezolanos desde un primer momento, siendo jurada en Caracas bajo protesta de la Municipalidad. La elección del General Colombiano Francisco de Paula Santander para la Vicepresidencia de la República, la escogencia de un sistema centralista en vez de uno federal y la elección de Bogotá como capital de la recién formada Unión, fueron también puntos de gran discordia ciudadana, percibiéndose que Venezuela que no había sido favorecida con las decisiones tomadas.

Se corre el rumor de una supuesta "Santa Alianza" entre Francia y España, mediante la cual se estaría formando un poderoso ejército para reconquistar a América, el General Francisco de Paula Santander decreta el 31 de agosto de 1824 un alistamiento general de todos los ciudadanos entre los 16 y los 50 años en el país y le exige al Departamento de Venezuela un contingente para ser enviado a Bogotá[8].

Por su parte, el General José Antonio Páez, quien venía ejerciendo las funciones de Comandante General del Departamento de Venezuela (Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas y Apure) desde 1822, demoró la ejecución del decreto por casi un año, en precaución de un motín general. Posteriormente y debido a las continuas presiones bogotanas decidió acatar el llamado a alistamiento de los venezolanos, que finalmente terminó en un rotundo fracaso con el reclutamiento de sólo 800 ciudadanos, viéndose entonces obligado a realizar una segunda y tercera convocatoria en colaboración del General de Brigada Juan de Escalona (Intendente del Departamento de Venezuela) terminando estos nuevos intentos en sanguinarios disturbios.

Al Concejo Municipal de Caracas llegaron reportes de excesos en el reclutamiento, lo que motivó que una acusación contra Páez prosperara en el Senado de Bogotá. Páez finalmente es destituido de su puesto de Comandante General del Departamento de Venezuela y es de esta manera como Páez le entrega el mando al General Juan de Escalona. El 30 de Abril 1826 el Concejo Municipal de Valencia decide que debido a la magnitud que había alcanzado el amotinamiento en la población valenciana para aclamar a José Antonio Páez y pedir su reposición como Comandante General, solicitan a Páez en su casa en Valencia que asuma el gobierno de Venezuela, asi lo hace, y se comprometió a no obedecer órdenes del Congreso de Bogotá. Poco después se dirige a Caracas. En la proclama a los venezolanos, Páez confirma: «El Libertador Presidente será nuestro árbitro y mediador, y él no será sordo a los clamores de sus compatriotas».

Cuando días más tarde, el 25 de mayo, le escriba al Libertador, le pedirá: «Véngase usted a ser el piloto de esta nave que navega en un mar proceloso, condúzcala a puerto seguro, y permítame que después de tantas fatigas vaya a pasar una vida privada en los llanos de Apure, donde viva entre mis amigos, lejos de rivales envidiosos, y olvidado de una multitud de ingratos que comienzan su servicio cuando yo concluyo mi carrera»[9].

Fernando Peñalver primer Gobernador de la Provincia de Carabobo no estaba de acuerdo con los hechos que ocurrían en Venezuela, se traslada a Bogota y de allí escribe al Libertador. Peñalver era uno de los pocos -contando a los familiares- que tuteaba al Libertador. Por eso puede leerse en una carta suya: «El General Páez manifiesta por ti el mayor respeto y consideración, y te ha proclamado en el ejército y en todas partes. Aunque dice que no recibirá órdenes de Bogotá, ha ofrecido mantener las cosas en el estado en que estaban, sin hacer ninguna novedad hasta que vengas y resuelvas lo que te parezca conveniente».

Obsérvese cómo en todos los pronunciamientos, en todas las manifestaciones y en la correspondencia, la figura de Simón Bolívar se conserva incólume, venerada por todos. Sí es verdad que se está contra el Gobierno de Bogotá y contra las órdenes de Santander; es cierto que se piden reformas a la Constitución de Cúcuta y se acelere la convocatoria de la próxima Convención para su revisión. Pero no se ataca a Bolívar, pues todos reconocen la suprema autoridad del Libertador.

La decisiones asumidas por el General José Antonio Páez tienen base, en virtud que las directrices y ordenes que emanan desde Bogota no tienen correspondencia con la realidad social y politica de lo que ocurre en Venezuela; además estaba el descontento creciente de la población con la subordinación politica a la Nueva Granada, y sin olvidar la afrenta que representó el fusilamiento del Coronel Leonardo Infante en territorio colombiano en 1825. El general Carlos Soublette, afirma en 1826: “El nombre de colombiano es la cosa más destituida de significación, porque nos hemos quedado tan venezolanos, granadinos y quiteños como lo éramos antes, y quizás con mayores enconos”. Lo cual comprueba que la Colombia de Bolívar no fue jamás una nación, sino un Estado Militar.

El Libertador, en efecto, veía esta unión como una necesidad militar. En carta a O´Leary, fechada en Guayaquil, el 13 de setiembre de 1829, dícele Bolívar; «Los hombres y las cosas gritan por la separación, porque la desazón de cada uno compone la inquietud general. Ultimamente la España misma ha dejado de amenazarnos; lo que ha confirmado más y más que la reunión no es ya necesaria, no habiendo tenido esta otro fin que la de concentracion de fuerzas contra la metrópoli»[10].

El Libertador al verse enterado de esta situación sale desde Lima rumbo a Venezuela el 4 de septiembre de 1826, llega el 12 de septiembre a Guayaquil y el 16 de noviembre a Bogotá; finalmente se embarca por mar en Cartagena, arribando a Puerto Cabello el 31 de diciembre. Días después en la población de Naguanagua se encuentra con Páez, ahí se abrazan y reafirman su unión libertadora, finalmente entraran juntos a Valencia y Caracas, ciudad donde el Libertador otorga una amnistía general por decreto del 1 de enero de 1827, y ratifica a José Antonio Páez Herrera como Jefe Civil y Militar del Departamento de Venezuela, y le da más poder.

Dos días más tarde afirma el Libertador: "El General Páez ha salvado la República, y lejos de ser culpable es el salvador de la Patria". Y el El Libertador escenificó una importante demostración de aprecio hacia el General en Jefe José Antonio Páez, cuando le regaló su espada. Este emocionado declaró: "Conciudadanos, la espada de Bolívar está en mis manos: Por vosotros y por él iré con ella a la eternidad". El 9 de abril de ese año Páez le propuso a Bolívar su deseo de salir del país, a lo cual El Libertador responde: "De ningún modo, usted es utilísimo en Venezuela". "Quién puede reemplazarme sino usted". "En Bogotá se me está persiguiendo por mi conducta en Venezuela, Santander es mi mayor enemigo y yo he roto enteramente con él…". Un año después, Bolívar escribe a Páez: "No me canso de alabar el tino con que usted está obrando para salvar ese país (Venezuela) de la anarquía"… "Por mi parte doy a usted las gracias…".[11]

Este encuentro entre el Libertador y Paez tuvo mas tinte politico que militar, dado el interes por conservar la Union de uno y la decisión de no obedecer las ordenes emanadas desde Bogota del otro, sin embargo la disciplina militar y el respeto siempre están presentes, aun cuando las circunstancias políticas difieran, asi se evidencia por el desencuentro ocurrido entre el Libertador y un Edecan de Paez durante una cena. Bolívar en un banquete, visiblemente alterado, regaño al coronel Escuté, Jefe del Estado Mayor del General Páez. Las palabras aleccionadoras de Bolívar fueron recogidas por los cronistas de la época:

“Señor Escuté, está usted todavía con las manos tintas en sangre americana, pues acaba usted de salir de las filas españolas… ¿.. Y se atreve usted a insultar a mi capellán y a faltarme el respeto a mí que soy el Presidente de Colombia...? ¿..Piensa usted que no recuerdo que en Semen mandaba usted una compañía de cazadores realistas..? Aquí no hay más autoridad ni más poder que el mío; yo soy como el Sol entre mis tenientes, que si brillan es por la luz que yo les presto”.

No obstante, ya se reconocía a Páez como el único capaz de enfrentar las políticas forjadas desde Bogota por Santander. Y a partir de entonces empezó a ser visto como un político, con el poder e ingenio necesarios para seguir y defender cualquier cambio, o la falta de los mismos, hechos bajo el orden constitucional.

La Gran Colombia ya tiene una lápida, solo la autoridad de Bolívar mantenía la frágil Union así se evidencia cuando afirmo: “Todos sabemos que la reunión de la Nueva Granada existe ligada únicamente por mi autoridad…". "Mientras teníamos que continuar la guerra parecía y casi se puede decir que fue conveniente la creación de la República de Colombia (Nueva Granada y Venezuela)…". "Últimamente, España misma ha dejado de amenazarnos, lo que ha confirmado mas y mas que la reunión no es ya necesaria…". El Libertador vislumbro de forma clara el fin de la Gran Colombia cuando dijo: «A mis ojos, la ruina de Colombia está consumada desde el día en que usted (Paez) fue llamado por el Congreso».

Las presiones que instaban por la separación también existían desde Colombia, así lo menciona el Libertador cuando afirmo aquel 8 de Agosto de 1826: "Los elementos del mal se han desarrollado visiblemente"… "Algunos de los del Congreso (Cúcuta) han pretendido destruir a sus libertadores…"

La Oligarquía Colombiana y su Conspiración Septembrina del 25 de septiembre de 1828, aceleran el proceso separatista, no había marcha atrás, una asamblea de notables se reunió en el Templo de San Francisco en Caracas, pronunciándose por la separación. Bolívar insistía con Páez y el 12 de diciembre de 1829, le propone que acepte la presidencia de Colombia y que él se retiraría del mando. "En este caso tendría Colombia dos grandes apoyos: el gobierno sería tan fuerte como el ejército y ambos se apoyarían mutuamente…". Pero ya es muy tarde para la Gran Colombia.
Irreversiblemente el 1 de enero de 1830 fue un hecho la disolución y termina el sueño Bolivariano de la Gran Colombia, recordemos que ese mismo año el 17 de Diciembre muere en Santa Marta el Libertador.

En la historiografía tradicional, especialmente en la «romántica», se suele hablar del proceso de disolución de la unidad colombiana como una traición a los ideales del Libertador. Cabe preguntarse si se puede catalogar como traición, así de plano, la actitud asumida por muchos de los protagonistas de los sucesos ligados a la desintegración política y territorial de la República de Colombia. Habría que tomar en consideración varios factores importantes, a saber:

1°) Se trata del «Sueño Grande de Bolivar» de construir una República política y territorialmente más poderosa, la Colombia proyecto creado a partir de una necesidad Militar durante la Guerra de Independencia, pero insostenible politica y socialmente una vez terminada la Guerra.

2°) Los intereses de clase de las oligarquías, tanto la neogranadina como la venezolana pues... «La voluntad de constituir a Venezuela en Estado independiente partió, entre un gran consenso y armonía, de la clase dominante criolla. Propietarios agrícolas, comerciantes, prestamistas, el sector ilustrado y los jefes militares fieles al liderazgo caudillista del general José Antonio Páez...»
3°) La capacidad de los pueblos para identificarse o no como miembros de una nacionalidad nueva y distinta a las que, histórica y tradicionalmente, consideraban como propia... «Comenzaban los venezolanos a definirsé positivamente. Ya el problema no era definirse en cuanto no eran españoles, en cuanto no eran colombianos, ahora necesitaban definirse en cuanto venezolanos, y por lo mismo era necesario echar las bases de la organización Repúblicana »[13]

5°) La situación social y económica de los países miembros de la unidad colombiana, sumada a muchas contradicciones políticas y recelos entre unos y otros... «En 1830 la situación de Venezuela era difícil, cuando terminaba el proceso de la independencia y empezaba nuestra vida autónoma como nación. La mayoría de los líderes experimentados había muerto, la mano de obra había disminuido notablemente, las haciendas estaban arruinadas, escaseaba el ganado, era precario el comercio, faltaban comestibles, la educación funcionaba a medias y los caminos estaban por construirse»[14]

Resulta exagerado, entonces, a la luz de las actuaciones e intereses relacionados con la separación de Venezuela de Colombia, tildar de traidores a secas a quienes no llegaron a compartir a plenitud la idea de Bolívar acerca de la unidad, pues sería asumir la comentada posición maniquea de la Historiografía venezolana tradicional que, lejos de ayudar a tener una percepción clara de los hechos, la entorpece.

Por Agustin Moreno Escobar

agme71@hotmail.com


[1] BERNARDO, Silvio “Castas en la Venezuela Colonial” Grupo Editorial Macpecri
[2] José Antonio Páez Autobiografía. Caracas: Edición del Ministerio de Educación Paginas 8-11
[3] CARMELO, Piva, "Temas Sobre Historia”, 2001.
[4] DE CLONARD, Conde “Historia Orgánica de las Armas de Infantería y Caballería”, Volumen 11
[5] Diccionario de Historia de Venezuela. 2011. Entrada: "Batalla de las Queseras del Medio" Volumen 3. Fundación Empresas Polar, Caracas. 4 volúmenes.
[6] El Desafío de la Historia, año 2 revista 10
[7] El Desafío de la Historia, año 2 revista 10
[8] es.wikipedia.org/wiki/La_Cosiata.
[9] www.efemeridesvenezolanas.com/html/cosiata.htm
[10] VALLENILLA LANZ Laureano “Cesarismo Democrático” Pág. 7
[11] FERRER, Carlos La Prensa Edición Digital, “El Odio al General”
[12] ARCINIEGAS Orlando “Paginas de la Historia”
[13] CARRERA DAMAS German “Una Nación llamada Venezuela”
[14] PINO ITURRIETA Elías " Los Comienzos del Estado Nacional"

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Tuesday, June 28, 2011

LA COSIATA






Litografía del General José Antonio Páez 1858 Elaborada por  Francois D´Avignon  0,52 x 0,405

Por: Carmen Esperanza Iribarren


E-mail: carmeniribarren@hotmail.com

LA COSIATA, fue un acontecimiento sucedido el 30 de abril de 1825 cuyas características y consecuencias han sido objeto de fuertes debates, pero cuyas peculiaridades deben analizarse primeramente a la luz de documentos fehacientes y complementariamente por medio de tradiciones respetables;  eso es lo que pretendemos hacer algunos portugueseños  entre los que me encuentro que creamos  un frente desprovisto de cualquier ideología política cuyo único fin será el de  defender el honor de nuestro prócer el General JOSÉ ANTONIO PÁEZ.

A pesar de que los pormenores que rodean los hechos del 30 de abril de 1825 en Valencia, causan bastante molestia en algunos ¿defensores de la venezolanidad?, debemos hacer un esfuerzo por moderar estas sensaciones. La intención no es sembrar discordia entre dos naciones libertadas por la misma espada y que están destinadas, conservando la soberanía de cada una, a tener muchos proyectos y metas comunes.

La Cosiata no fue un movimiento para derrocar a Bolívar ni para separarse de la Gran Colombia. Bolívar lo entiende así; por eso cuando llega a Venezuela, indulta a todos los comprometidos en La Cosiata, por decreto del 1º  de enero de 1827 y ratifica a Páez en el cargo de Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela, y le da más poder. Si Bolívar lo entendió así, ¿podemos nosotros cambiar su pensamiento?

Páez en su autobiografía narra los graves sucesos que produjeron una intensa amargura durante toda su vida, tal y como lo manifestó a sus compatriotas de Venezuela en 1833, es decir 3 años después de acaecidos en esta forma:

“El 27 de abril de 1826 había pedido varios ciudadanos a la Municipalidad de Valencia que se suspendiese el cumplimiento de la orden que me separaba del mando. Convocó aquel cuerpo a los letrados de la ciudad para consultarles sobre la cuestión propuesta, la cual si se llevaba a efecto, decían podía ocasionar disturbios e insurrecciones, y uno de ellos, el Dr. Miguel Peña, con otros dos, expuso “Que no había ninguna medida legal que pudiera suspender la ejecución de la orden y que ni el mismo Ejecutivo podía hacerlo sin infringir abiertamente su Constitución. La Municipalidad acordó entonces que se manifestara “el profundo sentimiento de que hubiese sido admitida la acusación  contra mi persona; la persuasión en que estaba de que yo me justificaría completamente; que todo el vecindario se hallaba convencido de la puntualidad y exactitud con que había desempeñado mis encargos, ganándome la confianza, respeto y amistad de todos; y que en la necesidad de salir del departamento en obedecimiento de las leyes, les quedaba el consuelo de volverme a ver indemnizado satisfactoriamente”/. Los que no se dieron por satisfechos con semejante declaratoria apelaron, para que aparecieran.

fundados los temores que habían manifestado anteriormente, a las vías del asesinato, dando muerte a dos infelices que no habían tenido ni arte ni parte en los sucesos que se debatían y arrojando sus cadáveres a la puerta del edificio de la Municipalidad. Hallábanse en éste muchos  individuos ansiosos de saber el resultado final de la cuestión, cuando el Gobernador de la provincia Fernando Peñalver exigió al Coronel Francisco  Carabaño, comandante de las tropas de la ciudad, que hiciera cumplir sus deberes a los militares que estaban en el edificio y se mostraban favorables al movimiento. Carabaño, los mandó a sus cuarteles, y entonces todos allí congregados vinieron a mi casa en tumulto y me condujeron en hombros a presencia de la Municipalidad.


ACTITUD DEL LIBERTADOR:

Los sucesos de Valencia fueron rápidamente apoyados por varias  municipalidades entre ellas la de Caracas misma,  que indudablemente se dio cuenta que Páez no era el verdadero culpable; que todo había sido una especie de celada, para hacerlo caer en una trampa. Y el mismo Bolívar  no tardó en terminar una extensa carta, llena de reflexiones y de razonamientos muy profundos, casi filosóficos, fechada el 8 de agosto, con el siguiente corolario profético: “…A mis ojos, la ruina de Colombia está consumada desde el día en que V. fue llamado por el Congreso…”.

Más adelante con mayor conocimiento de los hechos culmina así el borrador de una carta fechada el 3 de julio, dirigida a Sucre: …(Yo muy poco sé hasta ahora de la realidad de los pasos que haya dado Páez, pero sí estoy cierto  que ellos son a consecuencia de la acusación que se hizo contra él y que no debió admitirse, no por temor hacia él sino porque él cumplía una orden). /El hecho es que, cualquier arreglo que hagamos ahora, si no es fundado en la naturaleza de las cosas, es decir, sobre lo que indispensablemente debe hacerse, yo creo que todo será sin efecto.

A la hora de juzgar a un héroe de la talla de JOSÉ ANTONIO PÁEZ, no puede procederse con ligereza ni improvisación. El movimiento que hemos conocido con el nombre de LA COSIATA, denominación ésta que tiene cierta connotación despectiva, fue a nuestro entender, una reacción espontánea popular, desgraciadamente ensombrecida con dos asesinatos, pero que brotó de la indignación producida  por una medida indudablemente ilegítima aunque cubierta con un ropaje legal. Y es que de la arbitrariedad suele derivarse más arbitrariedad. Del decreto, desconsiderado e impositivo de Santander, no podía nacer otra cosa que molestia, indignación, acusación e injusticia. Tal medida y sus nefastas consecuencias fueron a nuestro entender, la causa inmediata de la disolución de la Gran Colombia. Las mediatas fueron las de la precipitación con que se procedió, por razones de guerra, a pactar una unión que no teniendo base sociológica real, tampoco tuvo la legitimidad suficiente para mantenerse en pie. Bolívar el fundador, quien tuvo siempre la no muy común cualidad de reunir el idealismo con el realismo; no se engañó a sí mismo respecto a este punto, y no pretendió engañar ni a su generación, ni a las futuras.

Esta fue su sensata opinión al respecto:
“Mientras teníamos que continuar la guerra, parecía, y casi se puede decir que fue conveniente la creación de la República de Colombia. Habiéndose sucedido la paz doméstica y con ella nuevas relaciones, nos hemos desengañado de que este laudable proyecto, o más bien este ensayo,  no promete las esperanzas que nos habíamos figurado. Los hombres y las cosas gritan por la separación, porque la desazón de cada uno compone la inquietud general. Últimamente la España misma ha dejado de amenazarnos; lo que ha confirmado más y más  que la reunión no es más necesaria, no habiendo tenido ésta otro fin que la concentración  de fuerzas contra la metrópoli…”

Amigos, la historia está escrita por quienes participaron en ella, solo hay que profundizar en nuestra hermosa historia para aprender, comprender,  respetar y defender la honra de nuestros libertadores.  Quienes pretenden mancillar el honor del General José Antonio Páez no son más que ignorantes y quienes repitan sin conocimiento ni personalidad las palabras de los ignorantes, no son más que lacayos serviles del padre de la ignorancia.


CARMEN ESPERANZA IRIBARREN P.
C.I.V-No. 3.803.218
Teléfono: 0416-940.76.64











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Sunday, October 17, 2010

La desobediencia del catire Páez


Acuarela de 1828 Por. Robert Ker Porter sobre Cartulina 0,51x 0,37

Tomado de:

http://www.diarioeltiempo.com.ve/V3_Secciones/index.php?id=178842010

Página "PALABRA IMPRESA"

Diario "EL TIEMPO"

OCTUBRE 2010.

Por RAMON BRICEÑO CHERUBINI


El epiléptico catire Páez, da el célebre grito: ¡Vuelvan Carajos!. Hoy pretenden sacarlo del Panteón Nacional porque así lo soñó el "Yo Supremo".

El virus político del año 1826 que impregnó a centralistas y federalistas los lleva a la Convención de Ocaña, convocada para el 2 de abril de 1828, con el objeto de reformar la Constitución de Cúcuta, sesionó hasta el mes de junio de ese año, sin haber llegado a ningún acuerdo. No hubo acuerdo por la división permanente que hubo entre centralistas y federalistas.

Las pugnas entre bolivarianos y santanderistas producen anarquía, se acerca la dictadura de Bolívar. Los centralistas eran partidarios de Bolívar y los federalistas seguían a Santander. Para los bolivarianos la nueva Constitución debía mantener el centralismo y un Poder Ejecutivo fuerte concentrado en el Presidente de la República y los santanderistas querían volver al federalismo. Existía un tercer grupo, algo así como los independientes, que seguían a uno u otro bando.

Bolívar es atacado por Santander y Páez, y ante una Asamblea Popular, reunida en Bogotá, que le exige tomar el mando con carácter dictatorial, Bolívar acepta gobernar como dictador, por decretos, desde el 24 de junio de 1828 hasta el 1º. de marzo de 1830.El año 1826 estalló en Venezuela la crisis de disolución de Colombia. En ese año regresa apresuradamente Bolívar a Colombia para tratar de conjurar la crisis que había estallado en Venezuela y amenazaba disolver la república.

Bolívar se separó del gobierno a comienzos del año 1822 para incorporarse en la lucha de independencia del Perú. Entre muchas dificultades Bolívar y Sucre pudieron llevar a feliz término la guerra de la independencia peruana.

Es a partir del año 1826 que comienza el proceso de disolución de la Gran Colombia. La República de Colombia o Gran Colombia, creada por el Congreso de Angostura, tuvo una existencia de menos de diez años. A través del movimiento separatista conocido con el nombre de "La Cosiata", que reacciona contra el centralismo de la Constitución de Cúcuta, contra el gobierno de Bogotá y contra la autoridad de Simón Bolívar, es el incidente que aumenta las tensiones entre Caracas y el gobierno de Bogotá.

Se produce la desobediencia del catire Páez, quien se muestra dispuesto a desconocer la legitimidad del gobierno que lo compele y comienza a hacerse de ardorosos partidarios en Caracas. Páez fue acusado ante el Congreso, por la Municipalidad de Caracas, de haber cometido actos arbitrarios contra la población al ordenar a la tropa allanar los hogares y reclutar por la fuerza a los ciudadanos. El Senado admitió la acusación, suspendió a Páez de sus funciones de Comandante General del Departamento de Venezuela y le ordenó comparecer y responder de los cargos formulados en su contra. El catire Páez se negó a comparecer ante el Senado, entregó el cargo y desacató a la autoridad. Este incidente es aprovechado, por las municipalidades de Valencia y Caracas, para promover la agitación y protestar por la orden de suspensión de Páez.

Se produce una lucha frontal entre: santanderistas, bolivarianos, unionistas, venezolanos, segregacionistas, reinosos y quiteños. Desde el año 1928 comienza la decadencia del poder político de Bolívar y el 25 de septiembre de ese año se produce el atentado del cual El libertador logra escapar.

En la crisis política del año 1826, Bolívar logra el sometimiento de Páez y la solución del conflicto separatista. En ese año Bolívar decreta una Amnistía general, es decir, perdón, ratifica a Páez en el cargo de Jefe Superior de Venezuela, control directo de los departamentos que integraban Venezuela y una convocatoria a los colegios electorales para que estudiaran el proyecto de reunir una convención.

El movimiento separatista conocido con el nombre de "La Cosiata", iniciado en Valencia y que tiene como personaje principal a Páez, es alentado por el rechazo al carácter centralista de la Constitución de Cúcuta, se quería que se restableciera el federalismo, es decir, la organización en divisiones autónomas. La inconformidad con que la capital de la República de Colombia fuera Bogotá y no Caracas. La molestia de que el Vicepresidente de la República fuera un neogranadino llamado Santander y el comportamiento irregular de Páez, que para el año 1826 era el Jefe Militar de Venezuela.

Los hechos que dan pie al movimiento separatista comienzan cuando Páez, por órdenes del gobierno de Bogotá, debió reclutar gente para aumentar el número de efectivos del ejército, el pueblo no respondió al llamado y Páez ordenó allanamientos de hogares para cumplir con su cometido.

La Municipalidad de Caracas se disgusta con Páez por ese hecho y lo protesta ante la Cámara del Senado de Bogotá, el gobierno de Bogotá suspendió a Páez del cargo y es llamado para que rinda su informe, Páez se niega a asistir y renuncia a su cargo de Jefe Superior. La Municipalidad de Valencia, en sesión del 30 de Abril de 1826, toma dos decisiones: que Páez no asista a Bogotá y que continúe en su cargo de Jefe Superior y le pide a las autoridades venezolanas se adhieran a la decisión tomada. Por su parte la Municipalidad de Caracas, toma un comportamiento contrario al que había tenido inicialmente y apoya lo acordado por la Municipalidad de Valencia al reconocer a Páez como jefe político de Venezuela.

Bolívar desde Lima envía como comisionado al General Daniel Florencio O´Leary, para que busque solución al problema y Santander le pide a O´Leary que solicite la retractación de Páez, a fin de que el gobierno central no tome en cuenta su rebeldía. El comisionado no logra ningún acuerdo y es en diciembre de 1826 que Bolívar llega a Venezuela para tomar el mando de la situación.

Páez: ciudadano esclarecido

Me comentaba el amigo poeta e historiador, de Barinas, José Esteban Ruiz- Guevara que José Antonio Páez, en el combate de las Queseras del Medio, no expresó la famosa frase, recogida por nuestra historia, de "Vuelvan Caras", sino "Vuelvan Carajos", por cuanto en esos momentos de batallar las frases no se componen poéticamente, sino que salen del momento de la lucha. Páez a la cabeza de 150 hombres ataca a todo el ejército de Morillo, cuando los jinetes españoles le salen al encuentro Páez finge retirarse, pero luego da el célebre grito: ¡Vuelvan Carajos!. La carga de los llaneros destroza la caballería realista. Morillo se queda asombrado.

Es Páez un héroe y jinete legendario, nacido en Cúpira, estado Portuguesa, el 13 de Junio del año 1790 y muere en Nueva York, Estados Unidos, el 6 de Mayo de 1873.

Desde el año 1813 se incorpora a la causa republicana, jefe indiscutible de los llaneros. Es un hombre de origen humilde, hijo de unos padres pobres y analfabetas de los llanos, aprendió a escribir a los 20 años de edad, desarrolló su habilidad musical llegando a tocar el violoncello y cuando era Presidente de la República trajo la primera Orquesta Sinfónica a Caracas. Este hombre era el caudillo de los llaneros, pero era epiléptico. Era el hombre fuerte en las batallas y al terminar la pugna, se caía de su caballo por un ataque de epilepsia.

A Páez se le conoce como "El Centauro del llano", hombre de pueblo, partidario del poder civil, líder del movimiento separatista conocido como "La Cosiata", Presidente de la República se le denomina "Ciudadano Esclarecido", el hombre de armas da paso al administrador civil. En 1867 el gobierno de Venezuela lo acredita como Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana y es distinguido por los gobiernos de Argentina, Bolivia, Nueva Granada y Perú. Muere en Estados Unidos y en el año 1888 sus restos mortales fueron repatriados para reposar en el Panteón Nacional, en Caracas, donde hoy el "Yo Supremo" pretende dejarlo damnificado del Panteón.

Páez es Presidente provisional, nombrado por el Congreso de Valencia el 6 de mayo de 1830, luego de promulgar la Constitución aprobada por este mismo Congreso, es electo gobernante por las Asambleas Regionales el 24 de Abril de 1831, gobernaría también en los períodos 1839-1843 y 1861-1863.

La Cosiata, del año 1826, y luego la muerte de Bolívar en 1830, hace que Venezuela retorne a sus antiguas fronteras y al proyecto de autonomía de 1811. La tuberculosis pulmonar causa estragos en Bolívar y los procesos de disgregación orquestados en Bogotá, Quito y Caracas cumplen su cometido.

A partir de mayo del año 1830 los diputados piden el ostracismo de Bolívar y la persecución de sus partidarios. El 22 de Septiembre de 1830 sancionan una Constitución y Páez es electo en términos abrumadores como Presidente de la República.

La unidad republicada no se logró mantener motivado a las causas políticas entre las que destacan: la política equivocada en la manera como se juzgó en Bogotá a Páez y su conducta cuando se presentaron los casos de orden de recluta, las desavenencias surgidas entre los gobernantes del Departamento de Venezuela y el Gobierno Central de Bogotá, la aparición de los grupos políticos antagónicos, bolivarianos y santanderistas, que sembraron la anarquía, las apetencias de mando de parte de los Jefes Militares y Civiles en Caracas y Quito, quienes deseaban tener completa autonomía de acción y las distancias entre los diversos puntos estratégicos de la República.

Debemos recordar que el primer intento de integración del Continente se produce en el año 1826 con el Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Bolívar desde el año 1824 y que no produjo efectos porque los gobiernos respectivos no ratificaron el Tratado firmado. La crisis política se inició en el año 1826.

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